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• Primera emisión sería antes de Navidad
Deuda externa compra tiempo, pero no es solución
• $4 mil millones en eurobonos bajarían tasas de interés… temporalmente

Este año se aprobaría la emisión internacional de $1 mil millones anuales en eurobonos de Costa Rica durante cuatro años. La finalidad del Ministerio de Hacienda es cambiar deuda interna más cara con deuda externa más barata. Lo anterior tiene varios efectos, algunos positivos y otros no.
Es una muy buena idea si se toma en cuenta que se han estado pagando tasas de interés muy altas en los últimos meses para bonos locales. Una emisión externa podría reducir drásticamente las tasas de interés que se pagan actualmente, reduciendo el monto a pagar por deuda y beneficiando a miles de deudores privados cuyos préstamos a tasa variable han visto un incremento desde octubre de 2011.
En cuanto al ahorro del gobierno, por ejemplo, las tasas en colones para bonos que se vencen en 2020 son superiores al 11%, y en dólares son de 5,62% aproximadamente. Pero si se logra emitir eurobonos a una tasa esperada de 300 puntos base sobre el 1,67% que pagan los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, serían intereses cercanos al 4,67%, es decir, se ahorraría un 1% sobre lo que paga en dólares actualmente, y el ahorro en colones sería mucho más significativo.
El borrador de la propuesta es que esos $4 mil millones de eurobonos sean emitidos en bloques de $500 millones mínimo y a plazos no menores a diez años. Al proyecto le resta un día de discusiones antes de ser enviado al plenario legislativo y goza de muy buen ambiente. “La primera emisión podría hacerse antes de Navidad”, explica Patricia Pérez, diputada del Movimiento Libertario y una de las principales impulsoras del proyecto.
Pero la colocación de eurobonos bajaría los costos por pagos de intereses momentáneamente, ya que no soluciona las causas del problema fiscal como lo son la caída de ingresos del gobierno desde 2009, y el aumento de gastos por salarios. Es decir, solo compra un poco de tiempo, pues no cura el principal mal, que es que no hay dinero para pagar la operativa del gobierno.
“Simplemente lo que podría permitir es reducir la presión sobre las tasas de interés locales y solo si la situación internacional no empeora podría reducir el costo de la deuda”, detalla Julio Espinosa, economista de la Universidad Nacional.
“Los eurobonos significan posponer el pago de la deuda, pero deuda es siempre deuda, es necesaria una reforma estructural de las finanzas públicas”, detalla Pablo Villamichel, economista.
Amarga medicina.
Otro inconveniente es que una emisión de deuda de esos tamaños podría presionar la balanza de pagos al generar una obligación más con el exterior que, como vimos en INVERSIONISTA de la semana pasada, está siendo financiada con un flujo de inversión extranjera que nunca se sabe si se podrá mantener.
Además, habrá presiones al tipo de cambio y la inflación.
Con la provisión de nuevos dólares provenientes de los eurobonos, Hacienda deberá ir al Banco Central a comprar colones para pagar sus obligaciones, con lo que se presionaría hacia el piso de la banda el precio del dólar por un lado y se emitirían nuevos colones.
“Esos colones adicionales podrían presionar la inflación”, dijo Villamichel. Pero si el Central decidiera apostar por controlar la inflación “esos colones podrían ser captados por el Central, con la emisión de bonos internos”, añade.
Todo lo anterior explica una serie de efectos que tendrá la emisión para suavizar el problema de flujo de caja de la hacienda pública. Sin embargo, mientras las finanzas del Estado estén bajo el tratamiento de los eurobonos, se debe hacer el esfuerzo por solucionar el exceso de gasto, mejorar la recaudación y hasta una eventual reforma fiscal, sino de nada sirve la medicina.
“Soy insistente de que este no es un plan B al tema fiscal, lo más importante en el tema es que el gobierno entre en cintura, evite la duplicidad de funciones, se eliminen entes descentralizados que aportan poco”, dijo Pérez.





Carolina Acuña
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