Iris Zamora

Iris Zamora

Enviar
Lunes 16 Febrero, 2015

¡Festín para medios de comunicación! No se distingue paja del trigo. Se invisibiliza el posible delito, se revictimiza a la mujer


...desde Moncho

¡Despiporre ético!

¡Qué semanas! Todo empezó en Giacomin. Lo que debió ser un encuentro entre amigos, café y pastelitos, terminó con la renuncia de un Viceministro, dudas sobre la Procuradora General, los reiterados deseos de algunos, que quieren la renuncia del Ministro clérigo, declarado seglar por la Sala Constitucional…
Comparecencias en la Asamblea Legislativa, con preguntas que no lo fueron. Criterios previos en favor de una de las versiones por parte de algún miembro del “Tribunal Legislativo”. Declaraciones contradictorias de los “investigados”.
Un dictamen de mayoría, tres de minoría, y el Presidente con justificada razón, les respondió un disimulado, ¡muchas gracias!
Apenas Giacomin estaba empezando a disfrutar de publicidad gratuita, aparece una carta a 56 diputados. Pidiéndoles el voto para ser Presidente del Directorio Legislativo —sin contar con el apoyo de su fracción— que se elegirá en tres meses… El discurso de “partidos corruptos, dirigentes corruptos y sinvergüenzas” manejado en el pasado, quedó guardado en el cajoncito para un mejor momento. Lo que cuenta ahora es llegar al cargo “a como sea”, con la promesa de: ¡acabar con las galletas!
No nos recuperábamos del malabarismo ético, cuando un diputado nos hace reflexionar, otra vez, sobre la ética. Renuncia en el Plenario legislativo, que se convirtió en “una bomba de mocos”. Causa, problemas de salud. Estaban aún caliente los abrazos y las opciones de recolectas para ayudar al renunciante, cuando se filtra a un medio de comunicación, por supuesto al mismo de siempre, que la renuncia tenía otras razones.


La razón, acoso sexual. Se convirtió el Plenario en ruptura de trajes con y sin corbatas. La indignación que reclamaba llanto, lágrimas, abrazos sinceros versus “mentiras”, se transformó en un alarido que llego hasta el averno. Aunque efímera “la tica” memoria nuestra, aún recuerda un caso similar que involucró a otro diputado, del partido que esta vez reclamó un debate reglado, con el propósito de hablar de ética. Solo unos años antes ese partido político defendió a su diputado acosador. Impidió que se levantara la inmunidad, lo acogieron, lo cuidaron, lo justificaron. Después, ¡terminó condenando, el diputado por un Tribunal de la República…!
¡Festín para los medios de comunicación! No se distingue paja del trigo. Se invisibiliza el posible delito, se revictimiza a la mujer.
El exdiputado recurre al TSE, que acoge su amparo electoral. Alega coacción, chantaje, presión y salud emocional inestable. Lo desmiente el líder de la agrupación, que unas horas antes había sacado pecho en prensa, señalando que era la primera vez que un partido político LE EXIGÍA la renuncia a un diputado por acoso” (sin debido proceso). Fotos explícitas de sexo íntimo”, “complot interno”, “secuestro de la víctima”, “presión para que se interponga denuncia”, en fin, el drama, tragedia, comedia parece que continuará.
Mientras tanto, la credibilidad en el caño, la ética manoseada, la Democracia debilitada.

Iris Zamora