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Aumentó costo de voto por abstencionismo y deuda política
Despilfarro y apatía encarecen elecciones
Cuatro veces más costó cada sufragio y alcanzó la suma de ¢10.300

El desinterés de buena parte de los costarricenses por participar en las elecciones, así como el despilfarro de dinero que promueven los partidos políticos durante la campaña presidencial, hacen que el costo del proceso electoral sea más alto.
El precio de cada voto válido emitido en febrero anterior, fue de ¢10.300 y aunque en principio parece no ser tan alto, lo cierto es que pudo haber sido cinco veces más barato, si los partidos políticos hubieran renunciado a la contribución estatal y el 100% de los electores hubiera acudido a las urnas.
Pese a que los comicios nacionales no solo sirven para designar al gobernante, sino también para definir el rumbo del país por cuatro años, en los comicios de febrero de 2010, siete de cada diez electores prefirió no acudir a las urnas.
El gasto que se genera por el abstencionismo durante cada contienda, no es contemplado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), quien tiene que garantizar que todas las personas que están en el padrón, puedan votar.
De esta manera, al menos 800 mil papeletas fueron desechadas tras los comicios, asimismo, se contrató más personal, se compró más equipo y se hicieron otras inversiones millonarias, contemplando la participación de todos los electores.
En ese sentido, la organización y logística de las elecciones nacionales, tuvo un costo cercano a los ¢5.800 millones.
El desinterés de ese 30% de votantes que no acudió a las urnas, se debió en muchos casos, al pesimismo sobre la labor del futuro gobernante, a pesar de que en la contienda electoral hubo nueve opciones para designar al Presidente de la República.
“Nosotros no podemos contemplar en los cálculos si va a haber o no abstencionismo. Nuestra misión es garantizar que todas las personas mayores de 18 años tengan la posibilidad de votar si lo desean”, expresa Héctor Fernández, director de Registro Electoral.
Otro aspecto que explica el elevado costo que tiene el voto en el país, está relacionado con el despilfarro que hacen los partidos políticos de los recursos públicos.
El banderazo de la campaña electoral es dado por el TSE en octubre del año anterior a las elecciones, y concluye en febrero con las votaciones. Esto significa que la contienda abarca un periodo de tan solo cuatro meses y una semana.
Sin embargo, desde mucho tiempo antes, los partidos políticos ya están en plena ebullición, gastando decenas de millones de colones en actividades partidarias, organización, propaganda, giras y otros gastos, elevando la contribución estatal que al final recibirán.
Para los comicios de 2010, la deuda política ascendió a más de ¢14 mil millones; es decir, tres veces más de lo gastado por el TSE para organizar y financiar el proceso de votación.
De la totalidad de esa contribución, el Partido Liberación Nacional se llevó la mayor tajada, ya que al final logró liquidar gastos por ¢7 mil millones, seguido por Acción Ciudadana (¢3.700 millones) y el Movimiento Libertario (¢3.100 millones).
La deuda política se nutre de los impuestos recaudados por el Ministerio de Hacienda y solo retribuye gastos a los partidos que logran más del 4% de votos válidos para Presidente de la República, así como para aquellas agrupaciones que logren elegir al menos un diputado en los comicios nacionales de cada febrero.

Esteban Arrieta
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