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Sábado 29 Marzo, 2014

Lo difícil, erróneamente se cree, es poder identificar el momento adecuado en el cual girar pero la realidad dicta que el cambio es el escenario del diario vivir


Despertar

Soñar despierto es un apto atributo para proyectar las ideas y canalizar las visiones positivas de nuestro ser, en un entorno ideal para el desarrollo de nuestro pensar.
Dejar volar la imaginación desde la perspectiva de lo irreal para acariciar el sentimiento mezclado del retoño de la verdad.
Volar por las copas del Guanacaste y sentir el aroma de la leña en previos instantes para saborear la frescura del blanco matiz del trigo revuelto con el negro deleite de los granos.
Porque esa es la esencia de nuestro pueblo un real “gallo pinto”. Somos mezcla de todos los colores, tamaños, sabores y por más que no tengamos grandes latitudes y longitudes somos inmensamente ricos en calidez, corazón, simpatía y muchas otras cualidades.
Pero el sol no se tapa con el dedo de más relleno, ni se deben pintar las realidades con palabras semánticas y retóricas.
Las verdades son las que se viven en el presente y se esperan en el mañana. Pero realmente ¿existen esas verdades?
No caigamos en los fantoches de ilusiones de aspirar por lo intangible, si lo que se quiere es actuar pues marchemos de la mano de la 2da ley de Newton, seamos los impulsores de la 1ra, conociendo, entendiendo e interpretando la 3ra; para que no exista cuerpo en reposo que no esté dispuesto al cambio y se reciba lo positivo del buen accionar.
Ser capaces de identificar el real sentido del “yo” y así volver a nuestros adentros para rescatar al niño de luz; que duerme en la esperanza de ser oído, atravesando el caparazón del “animal feroz” e influenciado por las verdades irrealidades con las cuales entre ponemos para no ver la despreciable realidad… Somos lo que somos por que actuamos como queremos y no como creemos que debamos.
No obstante nos envuelve una misma consigna el desarrollo de TODOS. La ecuanimidad tiene que ser nuestra escuadra, símbolo de rectitud, pero que a su vez conlleva un cambio en el rumbo rectilíneo para adoptar una geometría con ángulos graduados de forma perpendicular.
Situación que nos muestra que se debe de caminar siempre con honestidad y balance al horizonte bajo la seguidilla de puntos que conforman el trayecto pero incluyendo entre líneas paralelas la espiral del cambio.
Lo difícil, erróneamente se cree, es poder identificar el momento adecuado en el cual girar pero la realidad dicta que el cambio es el escenario del diario vivir. Estamos inmersos en él sin tan siquiera percibir la permuta del viraje en nuestro rumbo.
Seamos trazadores de nuestros círculos ondeantes para así combinar el compás con la escuadra y poder alcanzar el camino de la realidad, eliminando todas las tipificaciones y predisposiciones las cuales han sido otorgadas por necesidad, anteponiendo la hermandad, humanidad y el desarrollo de TODOS.
Liberemos nuestro pensar, vibremos todos como un solo pueblo que se abraza con la nostalgia de la tierra antaño y que se regocija de ilusiones de soñar en el mañana recordando el ayer y viviendo el actuar del presente.

Julio Obando