Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 11 Noviembre, 2011


Desmoralización política


Para calificar el carácter insólito de lo que está pasando en el ámbito político en Costa Rica solo he encontrado el término DESMORALIZACION. Desmoralizada se encuentra una persona o un conjunto de personas cuando están al frente de una institución que ha perdido su rumbo. Eso pasa con amplios sectores de la clase política nacional. En concreto, me refiero a dos organizaciones políticas resulta difícil llamarlos “partidos” una de reciente creación y otra de más larga trayectoria y considerada como el principal artífice de la Costa Rica contemporánea.
En el primer caso hablo del Movimiento Libertario, algunos de cuyos dirigentes han sido objeto de investigación por parte de las autoridades judiciales. Por lo que, uno de sus líderes fundadores, Federico Malavassi, ha hecho pública su renuncia a la mencionada agrupación. Incluso un grupo de los que forman parte de la Alianza que hoy dirige el Congreso, se ha mostrado renuente a participar en forma conjunta en un eventual frente común en vistas a las elecciones de 2014.
La interrogante que a uno le asalta ahora gira en torno al futuro de esa agrupación. ¿Qué quedará de ella? Porque a los libertarios les ha sobrevenido un tsunami.
Lo que acaece a Liberación es menos grave en cuanto a las acusaciones a un diputado por corrupción en los tribunales. Curándose en salud, el jefe de fracción en la Asamblea Legislativa y la misma Presidenta de la República, han exigido la renuncia a la inmunidad del parlamentario si se formaliza la acusación en su contra en las instancias judiciales correspondientes.
Con ello, Liberación ha evadido su responsabilidad institucional, pero no su deterioro político ante la opinión ciudadana.
Pero otra espina está incrustada en las entrañas verdiblancas. La piedra de escándalo ha sido el proyecto de reforma tributaria que el gobierno actual ha enviado al Congreso para su aprobación, luego de que la Presidenta llegara a un acuerdo con el máximo dirigente del partido más grande de oposición, aceptando en principio 17 de los 18 puntos que este le pusiera como condición.
Si bien importante desde el punto de vista político, el acuerdo (no pacto) ha provocado diversas reacciones. Tres diputados del PAC han mostrado su reticencia.
Por su parte, en Liberación se han levantado críticas. Desde Rohrmoser ha retumbado la voz como un trueno para recordar a Zapote que, en la Costa Rica actual, la Presidenta reina pero no gobierna. Oscar le ha recordado a Laura que ella fue puesta para adornar ceremonias y alzar chiquitos, pero es él el que tiene la sartén por el mango… y el mango también. Y si no, que lo digan Víquez y los fieles aristas de Cuesta de Moras. Esto por no hablar de que en el propio Zapote hay un gobierno bicéfalo. Anabel por sí sola constituye un Estado dentro del Estado.
Ante esta desmoralización del grupo gobernante, solo me queda preguntarle a la oposición ¿quién es su interlocutor? ¿A quién hay que hacerle oposición? Porque en Zapote lo que hay son sesiones de espiritismo. Lo que allí deambula son sombras, pues el poder real está en otras manos que el pueblo no eligió.
¿Y a eso lo llaman DEMOCRACIA?

Arnoldo Mora