Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 9 Marzo, 2012


Desigualdad social y crecimiento


Costa Rica ha crecido, pero la desigualdad social también ha crecido. Muchos nos preguntamos: ¿Hasta dónde tiene sentido crecer así? Es como si el cuerpo social desarrollara un brazo musculoso y el otro esquelético. Las consecuencias son obvias y se vuelcan sobre toda la población.
Por décadas los economistas han discutido en qué medida la desigualdad puede ser buena o no para el crecimiento a largo plazo. Como muchos economistas, siempre subordinan casi todo al crecimiento económico.
Voy a compartir con ustedes algunos elementos de una interesante investigación realizada por Fuad Hasanov, del Fondo Monetario Internacional, y Oded Izraeli de Oakland University. El estudio se centró en Estados Unidos, cubrió 48 estados y recogió información de 40 años. Los resultados nos dicen cosas importantes a todos.
Por una parte están quienes plantean que la desigualdad social no es buena para el crecimiento a largo plazo. Generar una clase baja con una débil educación, pocas destrezas y habilidades, desemboca en personas con muy bajos ingresos y consumidores con escasa capacidad de participación en la economía. Esto puede causar inestabilidad social y riesgo a las inversiones y al crecimiento.
Por otra parte están quienes argumentan que una mayor desigualdad permite que los poseedores del capital sean los que concentren la mayor riqueza, porque esta se convierte en ahorros e inversión, base del crecimiento económico. Esta tendencia no incluye a los trabajadores ni a pequeños empresarios, por no ser fuertes generadores de inversión.
La investigación concluye que efectivamente hay una estrecha relación entre desigualdad y crecimiento, pero no en la forma como se ha estado enfocando. Cuando la desigualdad llega a un nivel “óptimo”, un ascenso o descenso de la misma presenta el mismo comportamiento: declina el crecimiento.
Este nivel respondió al promedio del año 2000 en todos los estados. Esto significa que hay un nivel de desigualdad “aceptable” en la sociedad, en que acercarlo más a la hipotética “igualdad” afecta el crecimiento. De la misma forma, si no se alcanza ese nivel deseable de desigualdad en una sociedad, el crecimiento va a disminuir a largo plazo.
En uno de los modelos aplicados se encontró que subiendo un poco el mismo nivel de desigualdad citado en el párrafo anterior, permitía subir el crecimiento económico levemente. Sin embargo, ese crecimiento económico modesto no compensa los riesgos sociales que hay que enfrentar, agregan los investigadores.
La reducción de la desigualdad es clave para el desarrollo a largo plazo, especialmente cuando se está lejos de un “nivel deseable”. Los países que han alcanzado los mejores indicadores son Japón, Suecia, Alemania, Canadá y Francia, todos con alto nivel económico.
La disminución de la desigualdad social, como la libertad, la democracia y los derechos humanos, son valores que pueden y deben caminar paralelos al crecimiento económico.

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