Desigualdad dispara inseguridad ciudadana
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Descomposición en la distribución del ingreso genera deterioro de otros indicadores sociales
Desigualdad dispara inseguridad ciudadana

• Tasa de homicidios se ha duplicado en los últimos 17 años, mientras que delitos contra la propiedad crecieron un 130%

• País requiere establecer políticas públicas para mejorar repartición de los recursos, señala Estado de la Nación

Israel Aragón
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Las casas, calles, vehículos y sitios de descanso son, con mayor frecuencia, escenarios de asaltos y homicidios.
El índice de homicidios por cada 100 mil habitantes pasó de 4,6 en 1990 a 7,8 el año pasado.
En ese mismo periodo la tasa anual de delitos contra la propiedad, por igual porción de la población, pasó de casi 550 a 1.250, lo que representa un crecimiento cercano al 130%.
Los datos son tomados del XIII informe Estado de la Nación, publicado ayer, cuya elaboración se basó en las estadísticas del Departamento de Planificación del Poder Judicial.
Tomando como punto de partida 1990, la desigualdad económica también muestra una importante tendencia creciente, lo cual demuestra que el detrimento de la seguridad en el país ha ido de la mano con el aumento en la inequidad.
El coeficiente de Gini, usado para medir la problemática en la distribución de riqueza, pasó de 0,374 a 0,43 en ese periodo, según la Encuesta de Hogares. El indicador, cuanto más se acerque a cero mayor igualdad expresará.
La investigación “Desigualdad e inseguridad ciudadana”, citada en el informe, demuestra la categorización de los países según su ingreso. En ella se establece que con excepción de Estados Unidos, todos los países de altos ingresos y desarrollo humano tienen tasas delictivas menores al promedio mundial.
Las naciones que registran mayores índices de homicidios son de bajos o medianos ingresos.
Si se ordenan los países por su grado de equidad en la distribución del ingreso, se encuentran casos de considerables tasas de delincuencia en países con problemas de desigualdad.
El Estado de la Nación establece que existe una correlación entre el coeficiente de Gini y las tasas de homicidio.
El país debe abordar “un enfoque que en el pasado le ayudó a diferenciarse de otras naciones de América Latina y que tuvo por base el desarrollo de políticas sociales y económicas que permitieron ampliar las oportunidades de movilidad social”, afirma la investigación.
“Se descompuso la distribución del ingreso. Este problema no ha sido resuelto y más bien parece agravarse, (el país) está pasando de un panorama parecido al europeo a uno más semejante a la desigualdad de Latinoamérica”, señaló Miguel Gutiérrez, director del programa Estado de la Nación.
Sobre las causas de la problemática, el investigador considera que un crecimiento basado en la inserción al mercado mundial, inversión extranjera y en zonas francas, tiene especiales repercusiones en los grupos más calificados, generándoles beneficios desproporcionados con respecto a los menos calificados.
En ese sentido destaca la “enorme incapacidad” institucional para generar políticas robustas que busquen una redistribución de la riqueza y compensen a los más pobres por el crecimiento de los más ricos.
En ello coinciden representantes de algunas instituciones, como por ejemplo Lisbeth Quesada, defensora de los habitantes.
Esta desigualdad afecta principalmente a la familia, estructura en que se basa la sociedad y donde se originan las semillas de deslealtad, violencia y delincuencia. Hay que hacer una pausa, un alto inmediato para analizar la forma de desarrollo y de distribución, porque las contradicciones sociales se seguirán desarrollando. No hay que llegar hasta el límite en que las personas recurran a la violencia”, adujo la funcionaria.


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