Desesperación hace buscar energía hasta en las algas
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Escalada en los precios del petróleo despierta cambios estratégicos en instituciones
Desesperación hace buscar energía hasta en las algas

• ICE procura acelerar construcción de proyectos hidroeléctricos hasta en un 37,5%
• Se daría énfasis al desarrollo geotérmico, se acentuaría uso de bio-digestores y exploración de nuevas alternativas

Eduardo Baldares
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La crisis económica derivada del alza en los precios del petróleo, que se duplicaron en un año hasta alcanzar los $143 por barril al cerrar el primer semestre de 2008, ha obligado al país a variar sus estrategias en busca de nuevas fuentes energéticas.
Así las cosas, se están intensificado esfuerzos para reducir la dependencia en el uso de combustibles para generar electricidad y movilizar los sistemas de transporte, a través del impulso a la investigación y nuevos desarrollos con energías renovables.

La reducción en la dura
ción de la construcción de futuros proyectos hidroeléctricos hasta en un 37,5%, un nuevo énfasis del desarrollo geotérmico, la acentuación del uso de bio-digestores en fincas e incluso la posibilidad de generar electricidad con luz solar y hasta con algas marinas, son algunas de las variantes estratégicas que contempla el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Con el propósito de contrarrestar la costosa alternativa de alquilar y operar plantas térmicas (con hidrocarburos), y ante el sostenido crecimiento de la demanda eléctrica, esta entidad trabaja en proyectos con un costo global de $3.115 millones, para tratar de garantizar el abastecimiento hasta 2021.
Si bien actualmente la generación de electricidad en el país proviene en su mayoría de fuentes renovables: hidroeléctricas (75%), geotérmicas (13,7%), eólicas (3%) y biológicas (0,2%) y hay una mínima proporción de paneles solares mediante los cuales se abastece a familias que viven en áreas donde no se cuenta con electricidad, tan solo en el 8% restante de hidrocarburos el año pasado se gastaron $142 millones.
En 2008 la proporción se mantendría, según adelantó Gilberto de la Cruz, director de Planificación Eléctrica del ICE, quien no obstante reconoció que la inversión en combustibles sí aumentará considerablemente, “por culpa del alza internacional en los precios”.
Entonces, si el costo se dupli
có en un año, también lo haría la erogación del Instituto.
En cuanto a la planta térmica de Garabito, De la Cruz justificó que en un futuro, cuando las renovables cubran casi todo —se espera que en 2021— serviría para “garantizar el suministro en caso de factores naturales que afecten las otras fuentes; “su eficiencia será dos veces superior a la que poseen las que actualmente se alquilan”, aseguró.
No obstante, la electricidad responde tan solo a un 20% de la energía que se consume en el país. “Del restante 80% una fracción corresponde a biomasa (leña, por ejemplo) y el resto usa hidrocarburos, sobre todo para el transporte”, explicó De la Cruz.
Al respecto, el Gobierno ha tomado medidas tales como la restricción vehicular en horas pico —que podría extenderse a días completos—, y también baraja alternativas como una agresiva campaña de ahorro y el estímulo de importación de carros eléctricos e híbridos mediante la eliminación de tributos, sin olvidar el impulso de los biocombustibles.
”La meta es llegar a sustituir un 20% de lo que se importa de hidrocarburos mediante la producción nacional, lo que significa
ría un ahorro importante”, detalló Julio Matamoros, viceministro de Energía.
“En una factura petrolera superior a los $2 mil millones (como la prevista para este año) representaría unos $400 millones. No va a ser inmediato, pero se piensa ir aumentando poco a poco el porcentaje de biocombustible que se mezcle con lo importado”, amplió.
En unos tres años, además de combustible a partir de caña y palma aceitera, “también se utilizarían yuca y jatrofa; además hay un proyecto con higuerilla”, anticipó Orlando Vega, gerente del Programa Nacional de Agroenergías del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
“El otro tema tiene que ver con Recope, específicamente en el sentido de mejorar el proceso de refinación, y se está trabajando en cooperación y asociación con la empresa petrolera de China”, aseveró Matamoros.
Aunque Leonel Fonseca, ex regulador general de los servicios públicos, teme que “nuestro país tendría que convertirse en un cañal para producir suficiente biocarburante”, Vega afirma que “tenemos claro que esto se hará sin afectar la cosecha de alimentos”.
Para Pedro Pablo Quirós, presidente ejecutivo del ICE, las algas marinas son una buena alternativa tanto para la generación de electricidad como para fabricar biocombustibles, puesto que “la productividad por unidad de área es 20 veces más alta que con la palma africana”, aseguró.
“Vamos hacia adelante. No se puede poner al día el atraso de ocho años en las inversiones de generación, pero sí pretendo que los proyectos grandes, que en promedio se han llevado a cabo en ocho años, se hagan en cinco”, expresó, lo que representaría un acortamiento del 37,5% en los periodos de construcción.
Todas estas iniciativas son complementadas con otras de carácter privado, como los estudios que lleva a cabo la compañía Ad Astra Rocket, del astronauta costarricense Franklin Chang, que a partir de la tecnología de plasma podría desintegrar la basura convirtiéndola, de manera que los gases resultantes sirvan para producir energía.



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