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Jueves 21 Marzo, 2013

No es justo ni debido, que nos conformemos con un dato económico, sin cuestionar las distintas aristas presentes en la vida laboral de nuestra población económicamente activa


Desempleo: más que una estadística

El desempleo tiene tantos sabores como personas desocupadas existen.
Muy pronto se publicarán nuevas estadísticas trimestrales del mercado laboral y, nuevamente, la mayoría podríamos desestimar el “ruido” que se esconde en estos resultados y variaciones interanuales.
Una de las realidades sociales más tristes no es la tasa de desempleo vista aisladamente. Muchos escenarios se esconden detrás de estadísticas que pueden estar mostrando a una persona empleada, pero no necesariamente en las condiciones que su perfil profesional lo merece. Las tasas de subempleo son un reflejo de ello.
Las cifras de desempleo hablan de una cantidad de personas que no encuentran trabajo. Si empezamos a hilar más fino, encontramos que el mayor porcentaje de esas personas está significativamente encabezado por gente “con experiencia”. Si además, amarramos estos resultados a tasas a las que generalmente en Costa Rica no les prestamos la atención merecida como la tasa de subempleo (misma que ha sido históricamente alta con respecto al resto de Centroamérica)… es entonces cuando empezamos a ver más claramente no “una”, sino “la” realidad laboral del costarricense.
En Costa Rica es muy interesante este tema de realidades. Una divergencia que ojalá pronto pase de moda es la forma en que el Gobierno analiza este tipo de estadísticas económicas que innegablemente tienen alto impacto social, y la forma en que “el resto” de la sociedad no solo “percibe” sino que “vive” los efectos de la coyuntura económica… pero bueno, solo a este tema bien le podríamos dedicar más de un foro.
El desempleo es más que una estadística. Por su relación con el crecimiento económico y calidad de vida y oportunidades. Pero sobre todo por las consecuencias sobre los más desfavorecidos, que típicamente tienen menos herramientas para superar sus propias crisis financieras: no creo que sea ni justo ni debido que nos conformemos con un dato económico, sin cuestionar las distintas aristas que están presentes en la vida laboral de nuestra población económicamente activa.
A nivel del análisis requerido del mercado laboral en Costa Rica, debemos evaluar la calidad del empleo. No solo a nivel salarial, sino de estabilidad laboral, de oportunidades de ascenso, de medidas contra el acoso laboral y sexual. Debemos además revisar por ejemplo la incidencia de nuestros niveles de competitividad, sobre la esfera laboral y de pobreza/desigualdad que nos afecta a todos.
Conjuntamente, debemos cuestionar las previsiones que como sociedad tomamos contra el desempleo, que nunca ha dejado de incidir en nuestra realidad nacional pero donde las medidas preventivas siguen limitándose a la reserva para cesantía que en innumerables casos no alcanza siquiera para la cobertura de necesidades básicas por un periodo de tiempo mínimo razonable.
La posición de economistas, que como yo cuestionamos las preferencias por las metas inflacionarias que por consiguiente dejan en segundo plano los niveles de desempleo, es constantemente desacreditada. Yo tengo mis dudas de que esta sea la ruta que va a maximizar los beneficios económicos y sociales de la Suiza Centroamericana.


Alejandra Esquivel Guzmán
Gerente general, Corporación Álvarez y Marín
[email protected]