Leiner Vargas

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Martes 3 Febrero, 2015

El desempleo es el castigo más fuerte que reciben los pobres, mujeres, zonas rurales y con mayor severidad los niños


Reflexiones

Desempleo llega al 10%

Estabilidad o crecimiento, así empezaba una de mis primeras columnas para LA REPÚBLICA. Este viejo dilema macroeconómico es el balance más difícil de lograr en un entorno de gran volatilidad e inestabilidad como el que tenemos en el país.
Si bien la publicación del Programa macroeconómico del Banco Central 2015-2016 nos da tranquilidad respecto al comportamiento de los macroprecios, inflación, tasas de interés y tipo de cambio, para los próximos meses, la noticia más desalentadora y crítica es que la economía sigue teniendo serios problemas para crecer, generar empleo y sobre todo, empleos de calidad para la población.
Con un desempleo del 10% de la Población Económicamente Activa, tenemos que un total de 228.403 personas se encuentran desocupadas en el país, claramente por encima del resultado de 2013. Con una economía que crece apenas en un 3%, es prácticamente imposible recuperar y reducir la tasa de desempleo. El programa de fomento al empleo y la producción anunciado es claramente insuficiente para atender los desafíos del peor desequilibrio económico que tiene la sociedad costarricense, a saber, el desempleo.
Sin empleo de calidad y en cantidad suficiente tendremos más pobreza y un ensanchamiento permanente en la desigualdad.
Por eso los desafíos de crecimiento económico y generación de empleo siguen siendo la principal preocupación económica del país. Lamentablemente se ha vuelto a priorizar la estabilidad a costa del crecimiento económico.
El país no tiene una política clara en materia de inversión pública, misma que se acumula en instituciones públicas como el MOPT, incapaces de ejecutar sus proyectos, al mismo tiempo que se deprime la inversión privada ante un entorno de costos de producción crecientes. Lamentablemente, las promesas de cambio no llegan a las áreas claves de la política pública, se continúa entrabado y atascado en materia de inversión pública, se tiene poca claridad en las políticas de desarrollo y tenemos una conducción política cada vez más débil.
Por el bienestar de nuestra gente, el país requiere un gran acuerdo nacional que permita avanzar en los desafíos del crecimiento y de la desigualdad económica. Dicho acuerdo debe pasar de ser simples promesas o mesas de discusión, que terminan en nada concreto, como ha sido la llamada concertación ofrecida hace algunos meses.
Se debe tener una agenda clara, infraestructura, energía, política productiva y crédito y, sobre todo, un compromiso claro con la estabilidad fiscal del país.
Sin un fuerte componente de inversión pública, será imposible despegar en crecimiento, empero, sin adecuadas reglas de inversión y de fomento al sector privado no se podrá sostener el crecimiento económico. El desempleo es el castigo más fuerte que reciben los pobres, las mujeres, las zonas rurales y con mayor severidad los niños.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com