Desempeño de Petrobras incide en economía brasileña
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Desempeño de Petrobras incide en economía brasileña


Río de Janeiro Petrobras es el barómetro principal de la salud económica de Brasil. Si la compañía no logra producir una rentabilidad adecuada para sus accionistas, la mayor economía de América Latina se perjudicará.
De los analistas que cubren Petrobras y participan en los sondeos de Bloomberg, 20 recomiendan “comprar” acciones de la empresa brasileña y uno “retener” dichos valores. Hay que preguntarse por qué, en medio de la enorme burbuja de precios de materias primas que hubo este año, nadie tuvo la sensatez o la valentía para decir: “Oigan, esto quizá sea un error”.

Después de todo, dadas las actuales condiciones del mercado, ¿cómo, dónde y a qué costo recaudará la compañía los $600.000 millones que necesita para explorar los campos petroleros de aguas profundas que acaba de descubrir? Ya que los precios del petróleo se han desplomado el 60 %, ¿no han llegado a ser esos costosos campos petroleros económicamente inaccesibles o, por lo menos, menos atractivos? ¿Y no sería demasiado riesgoso acometer tan magna inversión durante una crisis económica en que el crédito se ha reducido a casi nada, el costo del capital se ha disparado y el consumo mundial se desploma?
Luego está la posibilidad de que la crisis dure lo bastante para alentar a los dirigentes mundiales, como el presidente electo estadounidense Barack Obama, a acoger, de una vez por todas, las tecnologías de mayor rendimiento del combustible y las fuentes energéticas accesibles y renovables? De suceder todo eso, es posible que Brasil tenga que dejar sus vastas reservas petroleras nuevas exactamente donde están, a grandes profundidades bajo el mar.
Independientemente de las políticas ambientales mundiales, no cabe duda que la turbulencia económica actual ha aplazado el día en que Brasil empezará a cobrar miles de millones de petrodólares por la explotación de sus campos de crudo. Esto afecta no solo a Petrobras y sus perspectivas de crecimiento, sino las perspectivas del país entero.
Tomando en consideración lo que ha sucedido a Venezuela, el país latinoamericano que más depende del petróleo. Su economía redujo su tasa de crecimiento a un 4,6 % en el tercer trimestre, muy por debajo de la tasa promedio de un 10 % que tuvo durante los últimos cinco años.
El bajón de la renta petrolera también figurará en los planes del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien empezó su segundo término en el cargo en el 2007 anunciando el Programa para Acelerar el Crecimiento, o PAC, una serie de proyectos de inversión dirigidos a mejorar la infraestructura de Brasil y a aumentar su tasa de crecimiento económico.
Además de hacer un aporte clave al crecimiento y el comercio exterior, Petrobras es vital para la salud financiera del Gobierno brasileño.
En el 2007, Petrobras pagó 54.800 millones de reales ($24.000 millones) en impuestos, lo que hace de ella el mayor contribuyente del país.
Según el año, Petrobras ha pagado entre un 6 % y un 9 % del conjunto de la renta fiscal recaudada por las administraciones públicas brasileñas municipales, estatales y federales.
Sin Petrobras, el sector público de Brasil, que comprende tres niveles gubernamentales y las compañías que estos controlan, probablemente tendría tremendas dificultades para lograr sus objetivos fiscales oficiales.
La compañía petrolera por sí sola es responsable de cerca de un 10 % del superávit primario del sector público: el equilibrio presupuestario que resulta de la renta menos los gastos aparte del pago de intereses.
Es también obvio que el efecto del bajón reciente de las acciones de Petrobras no se limita a las bolsas de valores o a la compañía en sí.
Sin una Petrobras saludable, hasta la vida cultural de Brasil afrontará una merma de fondos, puesto que la empresa es el mayor patrocinador cultural de la nación. Filmes brasileños famosos como “Ciudad de Dios” (2002), “Carandiru” (2003) y “Cuatro días en septiembre” (1997), que fue candidato a un Oscar, tuvieron todos respaldo financiero de Petrobras.
Si bien puede estar ahora en tela de juicio el viejo dicho estadounidense de que lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos, no cabe duda de que lo que es malo para Petrobras es malo para Brasil.

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