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Jueves 7 Agosto, 2008

Lector de Danny Canales
Descortesía en el ICE


Sin querer sumarme a la gente que se cuestionó qué se estaba escondiendo, sí quiero hacer pública mi molestia por la decisión del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) de impedir el ingreso de los periodistas —solo se permitió la entrada del fotógrafo por un lapso de cinco minutos— al evento de recepción de ofertas para la nueva red de telefonía celular de Tercera Generación (3G) bajo el argumento de que no había espacio en la sala que escogieron para celebrar el acto.
Lamentable fue el hecho de que quien organizaba a la prensa ese día es un viejo comunicador que, dicho sea de paso, renunció a su cargo como presentador de noticias para un medio electrónico para convertirse en el vocero de la empresa estatal de telecomunicaciones.
¿Por qué la molestia? Como comunicador tengo la obligación de llevarles a los lectores de LA REPUBLICA todos los detalles de la actividad que realizó el ICE el lunes por la mañana y de todas las demás actividades que desarrolle esa o cualquier otra institución pública.
La sorpresa fue que después de convocar —en el último año— a los medios de comunicación a dos eventos para dar a conocer detalles del concurso de contratación directa para el arrendamiento de la red de telefonía celular 3G, el ICE niega la entrada al momento más importante del proceso, que es cuando se conocería cuáles empresas participarían y qué ofrecerían.
Sin embargo al no poder entrar a ese evento, este medio no tuvo acceso a los documentos que por ser un concurso de una compañía estatal son públicos, ni tampoco le fue posible conversar con los representantes de la única empresa que participó.
La prensa en general tuvo que conformarse con un escueto comunicado leído por el vocero del ICE, que además no tuvo respuesta para varias de las consultas que se le realizaron posteriormente.
Cómo se va a justificar que no hay espacio para atender a la prensa en la diminuta sala, si es por demás conocido que el ICE no solo cuenta con un auditorio sino que también tiene a disposición el piso 15 en donde realiza al menos diez conferencias de prensa al año.
Pregunto a los lectores —y dejo abierto mi correo electrónico [email protected] para que opinen si mi molestia lleva o no razón–—, ¿es bien visto que al concurso de arrendamiento de una red celular de $225 millones, que podría subir hasta $583 millones, no se permita la fiscalización de prensa?