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Confianza de compradores registra niveles más bajos en cinco años
Desconfianza vence a consumidores

• Pesimismo arrastraría contracción en gasto
• Empresas ya sienten disminución en ventas

Ernesto José Villalobos
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La desconfianza de los costarricenses ante la crisis ya está generando efectos negativos en la salud de la economía nacional.
Aunque pocos quieren considerar que el país está en crisis, diversos sectores ya han informado sobre despidos y hasta cierres de empresas, así como mermas sustanciales en sus ventas.
Un análisis llevado a cabo durante los últimos meses por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, confirma entre otras cosas que el Indice de Confianza del Consumidor (ICC) se encuentra en los niveles más bajos de los últimos cinco años.
Dicho examen se realiza asumiendo que el optimismo hacia la economía genera confianza entre los consumidores y como consecuencia aumenta el deseo de realizar gastos y contraer deudas.
Por el contrario, la incertidumbre produce pesimismo y por ello el deseo de reducir los gastos y reorganizar las reservas financieras.
Los resultados revelan que los consumidores manifiestan el mismo pesimismo que cuando el ICC alcanzó el nivel más bajo observado desde la primera encuesta (setiembre de 2002).
Específicamente, para este mes el ICC fue de 32 (en una escala de cero a 100), lo que significa que los consumidores perciben un ambiente negativo hacia la economía nacional.
Esto hace pensar a analistas que los consumidores intentarán “apretarse más la faja”.
“Es evidente que el consumidor se inclinará hacia la protección de su patrimonio, dejando de lado los gastos que se ubiquen fuera de las necesidades básicas de cada individuo o grupo familiar; definitivamente lo que indica este resultado es que hay que esperar mucho menos ímpetus en la forma en que gastarán su dinero los costarricenses”, explicó Cynthia Zapata, directora de Defensa del Consumidor del Ministerio de Economía.
El ICC registrado en noviembre se asemeja al de otras épocas de pesimismo.
Por ejemplo, en marzo de 2003 llegó a 37,2, lo que coincidió con el inicio del conflicto bélico en el Golfo Pérsico y el presagio de un impacto negativo importante en la economía mundial.
Más tarde, en setiembre de 2004 cayó a 33,1, época que impactó a los consumidores por el incremento de los precios mundiales del petróleo y la espiral inflacionaria que empezó a experimentar el país.
“Esto es precisamente lo que podemos esperar después de que las grandes economías han comenzado a anunciar los efectos de una gran crisis. Grandes corporaciones han despedido decenas de miles de empleados (fuera del país) en un solo movimiento y eso, por supuesto, incide en la percepción que uno como consumidor tiene”, afirmó Juan Ricardo Fernández, presidente de la Asociación de Consumidores Libres de Costa Rica.
El pesimismo se mantiene en toda la población, pues la confianza continúa baja en hombres y mujeres, de todas las edades y en todos los niveles de educación, refleja el estudio.
Además, la influencia que ejercen fenómenos como los constantes anuncios del Gobierno respecto a la crisis que se avecina, sobre la confianza de los consumidores es evidente, lo cual se suma a la gran cantidad de información que con mucha facilidad llega a los consumidores, a través de muy diversas vías.
“La percepción sobre el futuro de la economía del país y del mundo, podría decirse que se mueve en forma paralela a lo que se percibe en el sector industrial. La proyección que se ha hecho para el próximo año, no es nada optimista, como tampoco lo es la opinión de los costarricenses”, agregó Juan María González, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica.
La desaceleración en el ritmo de compra de los nacionales, ya se ha comenzado a sentir en varios sectores.
Tal y como lo indica la valoración de los estadistas de la UCR, la adquisición de bienes que no son de primerísima necesidad, dejará de ser lo creciente que había sido a lo largo de los tres años anteriores.
Ejemplo de ello es lo sucedido en el nicho de los importadores y vendedores de vehículos, quienes incluso ya reportan menos movimiento en ese mercado.
“No hemos dejado de crecer; sin embargo, la industria en general sí ha sentido una desaceleración en el mercado. Por otro lado, en estas épocas, las personas buscan su tranquilidad y confianza y por tanto recurren a empresas de solidez y respaldo”, expresó Luis Mastroeni, gerente de Mercadeo de Purdy Motor.
Si bien el alimentario no es un sector que debería verse afectado antes que la mayoría, en algunos productos de consumo regular ya se han registrado bajas ventas.
“Desde hace meses se viene percibiendo un comportamiento que podríamos definir como menos alegre, en las compras de algunos alimentos… hay que reconocer que el consumo es mucho más cuidadoso, lo cual deberá ser manejado con precaución por parte de los empresarios”, puntualizó Mario Montero, director de la Cámara de la Industria Alimentaria.
Ante el panorama que se deja ver, un sector que se muestra optimista es el de la banca estatal.
Con la inyección de capital que espera recibir en los próximos días, en este grupo económico la opinión es de que frente a los resultados negativos, hay que mostrar opciones para crecer.
“Nuestra percepción es que no podemos quedarnos de brazos cruzados ante tal panorama. Si bien las crisis hacen que muchos se sienten sobre su dinero y restrinjan el gasto, sabemos que habrá voluntariosos que con mucha cautela tomarán riesgos, y nosotros estaremos ahí para apoyarlos”, sostuvo Luis Carlos Delgado, presidente de la junta directiva del Banco de Costa Rica.
Las percepciones sobre lo que sucederá con el desempleo y la pobreza durante los próximos 12 meses son todavía más negativas.
En el caso del desempleo, actualmente el 63,9% espera un nivel mayor en 2009, mientras que con la pobreza el cambio es más dramático, pues el 76,8% percibe mayores niveles durante el próximo año.

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