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Sábado 30 Noviembre, 2013

Requerimos un Poder Legislativo fuerte, vigoroso, fuera de la órbita presidencial, que sea capaz de ejercer un verdadero contrapeso al Ejecutivo


Desafíos del sistema político costarricense

Uno de los grandes retos que enfrenta el congreso costarricense es el consolidar una oposición corresponsable, que contribuya a que el poder legislativo se convierta en un órgano que colabore, fiscalice y sirva de contrapeso al Poder Ejecutivo.
Es decir, una oposición que ayude a construir los grandes acuerdos, una oposición parlamentaria fuerte y vigorosa que garantice no solo el derecho al disenso de las minorías sino que se constituya en un verdadero poder institucionalizado.
Los gobiernos requieren crítica, necesitan ojos que cuestionen, que pregunten, que se opongan. Solo en el debate las ideas crecen y es posible enriquecerlas. La oposición debe ser capaz de concertar y presentar ante el pueblo, una propuesta de programa que exprese la lucidez en su interpretación de la historia nacional, y que sea de verdad una lectura, una visión y una acción alternativa frente a la del oficialismo.
Con la llegada de la oposición al directorio del congreso, este grupo tiene la tarea de controlar la acción gubernamental como una de sus funciones primordiales. Además de impulsar propuestas para el control y la orientación política que le permitan ejercer una supervisión detallada del Ejecutivo, que contribuya a la consolidación y fortalecimiento de nuestro sistema democrático.
Hoy más que nunca es necesario reajustar el funcionamiento del Congreso a la realidad que imponen los nuevos tiempos, requerimos de un Poder Legislativo fuerte, vigoroso, fuera de la órbita presidencial, que sea capaz de ejercer, por la vía del control parlamentario y de sus instrumentos, un verdadero contrapeso al Ejecutivo.
Sin duda alguna los mecanismos de control político deben estar en manos de las minorías parlamentarias, independientemente de que puedan o no ser gobierno, pero que a través de sus distintas posturas, puedan constituir oposición, en el congreso, mediante la crítica, al gobierno que pretenden controlar.
Cabe mencionar que nuestros legisladores discuten, deciden, convocan, pero muchas veces no resuelven, y es precisamente aquí donde el uso del control político se desvirtúa, porque algunos creen que oposición política significa ser promotor de marchas, huelgas y diatribas, sin darse cuenta de que desaprovechan los espacios convenientes de colaboración para colocar en la mesa, los intereses del país.
Finalmente, la gobernabilidad y estabilidad de Costa Rica no podrán darse sin la participación de una oposición responsable, inteligente y constructiva. Es por esa razón que la oposición política debe ser demoledora al analizar lo que estima va contra los intereses populares en el desarrollo de la vida del país o cuando se actúa contraviniendo las propuestas y principios programáticos, que un gobierno haya formulado antes de ser poder, cumpliendo con su papel histórico de ser guía de los pueblos que se cansan de los gobiernos de turno que incumplen con sus promesas.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare