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Desafíos para una presentación razonable de Propiedades, Planta y Equipo

Ariel Cascante ariel.cascante@cr.gt.com | Martes 26 marzo, 2024


Ariel Cascante


La correcta aplicación de la normativa contable es esencial para garantizar la transparencia, la precisión y la razonabilidad de las cifras en la presentación de los estados financieros de una Compañía.

En el ámbito de la contabilidad de propiedad, planta y equipo, la Norma Internacional de Contabilidad 16 (NIC-16) y la Sección 17 de la Norma Internacional de Información Financiera para Pequeñas y Medianas Empresas (NIIF-Pymes) son la normativa que establece los lineamientos para el reconocimiento, medición, y presentación de estos activos.

Dentro de los puntos que enfatiza la normativa indicada anteriormente se encuentran la identificabilidad de los activos considerados como propiedad, planta y equipo, en adelante activo fijo, el control sobre estos activos, la documentación que permita identificar fiablemente el costo que le fue asignado en el momento del reconocimiento inicial y el método de depreciación a utilizar, entre otros puntos.

Aunque la normativa brinda detalles de cómo debería aplicarse, es común encontrar errores en su aplicación que pueden afectar la fiabilidad de la información financiera.

En este artículo, exploraremos los errores más frecuentes en la aplicación de la NIC 16 y la Sección 17 de la NIIF-Pymes, destacando la importancia de abordar estos desafíos para garantizar la conformidad y la integridad de los informes contables.

Errores comunes:

• Costo inicial de los activos fijos: No contemplar costos en los que se incurrieron para la adquisición y puesta en funcionamiento de los activos, como, por ejemplo aranceles de importación e impuestos indirectos no recuperables cuando el activo adquirido proviene del exterior.

No tomar en cuenta como parte del costo inicial costos por desmantelamiento de la anterior maquinaria y la preparación del área donde se ubicará la nueva maquinaria, la mano de obra y honorarios profesionales pagados en el proceso de instalación, así como el costo de las pruebas para la verificación del adecuado funcionamiento esperado de la maquinaria.

• Carencia de una política contable formalmente establecida que permita estandarizar vidas útiles para activos con características similares. Esta carencia se refleja en la asignación de vidas útiles que no se adecúan a la naturaleza y uso de cada activo, o en la utilización de tasas de depreciación basadas en otras normativas (tasas fiscales por ejemplo).

• Mantener contabilizados activos fijos que ya no existen físicamente o que están dañados y cuyo valor contable es mayor a su valor razonable.

• No mantener la documentación contable apropiada que respalde los registros contables (facturas, contratos, transferencias bancaria u otros documentos claves equivalentes).

• Cambios en el uso del activo fijo sin que se actualice el registro contable correspondiente; por ejemplo, cuando una empresa decide alquilar terrenos o edificaciones o cuando su objetivo es mantenerlos para generar plusvalía en vez de utilizarlos como parte de sus operaciones normales, en cuyo caso es necesario presentar y analizar estos activos de acuerdo con lo que indica la normativa para “Propiedades de Inversión” y no “Propiedad, planta y equipo”.

• No realizar una verificación anual de indicios de deterioro que puedan requerir ajustes o cambios en la vida útil inicialmente asignada a una categoría de activo fijo.

• Ausencia de controles efectivos para la custodia de los activos fijos. Un ejemplo es la falta de asignación de placas identificativas a cada activo, lo que dificulta su seguimiento individual. Estas placas permiten identificar el activo de forma específica y así consultar información crucial como la fecha de compra, costo, vida útil y ubicación. Además, la carencia de controles adicionales, como tomas físicas recurrentes, puede comprometer la capacidad de la empresa para verificar el uso adecuado de los activos, identificar posibles indicios de deterioro y asegurar que estén asignados al centro de costos o departamento correctos.

En conclusión, realizar una correcta aplicación de la normativa contable y establecer los mecanismos adecuados para evitar los errores mencionados anteriormente, le permitirán a las Compañías tener un mejor control sobre sus activos fijos y contar con detalles e información contable adecuada, actualizada y fidedigna, y así presentar estados financieros razonables de acuerdo con la normativa aplicable.







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