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No se ha despejado una ruta hacia la integración centroamericana y el interés actual de Costa Rica es el de mantener un vínculo comercial

Desacuerdos en la cintura de América

Hay más desacuerdos que concordancias entre Costa Rica y el resto de una región centroamericana, que se agita hoy entre cuestionamientos y otros serios problemas.
Una forma distinta de avanzar, en el camino de búsqueda de mejores condiciones de vida para sus habitantes, ha marcado históricamente la característica de Costa Rica en relación con el resto de naciones de la llamada “cintura de América”. Esto no es algo nuevo, no puede sorprendernos.
La América Latina en general, unida por tantas cosas comunes como su historia y el idioma, se caracteriza sin embargo por una gran diversidad de matices que la enriquecen como un todo, pero que le confieren maneras diferentes de entender la forma de evolucionar y de organizar la vida en sus sociedades.
Esto no es algo tampoco de exclusividad latinoamericana o centroamericana, es una característica humana la diversidad, y si no, veamos cuanto tiempo llevó a Europa ver traducida, luego de dos guerras, su gran experiencia y madurez en diálogos que resultaron en los ya conocidos entendimientos para forjar al fin una Unión Europea.
Por el momento, no pareciera que el Centro de América haya adquirido un grado de madurez que le permita potenciar lo mejor de cada nación y ponerse de acuerdo para dar valor a aquello que haya dado los mejores frutos dejando de lado lo que haya resultado en lo contrario.
Así las cosas, no se ha despejado una ruta hacia la integración centroamericana más allá de lo relacionado con el comercio. Esta al menos es la posición de sus gobernantes reafirmada actualmente por el presidente Arias.
Distinta puede ser la relación de ambos pueblos que han encontrado, sin necesidad de organismos oficiales que a la fecha no han hecho mucho más que reunirse, formas de intercambiar cultura y de hacer negocios.
Una nota de LA REPUBLICA del jueves señala con claridad las diferencias entre la posición de Costa Rica y la del resto de países del área en diversas materias como la unión aduanera, el pasaporte único, la apertura de fronteras o la integración a la Corte y al Parlamento centroamericanos.
Esas diferencias no significan, sin embargo, conflictos. Por el contrario, Costa Rica ha adoptado siempre una posición de buena relación con el resto de las naciones. Una relación que, si no en los acuerdos políticos, sí pueda basarse en el mutuo respeto y en las actividades comerciales.
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