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Expertos difieren sobre posibles efectos en la economía nacional; primer trimestre del año será clave para aclarar dudas
Desaceleración en EE.UU. inquieta a empresarios

• Sectores inmobiliario y turístico apuestan a la atracción de inversión europea para enfrentar eventual crisis
• Compañías de tecnología a la expectativa de resultado de políticas para reactivar economía

Mónica Cordero y Carlos Jesús Mora
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La economía estadounidense se encuentra en observación dados sus síntomas de enfermedad, por lo que surge la inquietud de un peligro de contagio para Costa Rica.
La situación del mercado inmobiliario en Estados Unidos, sus cifras de desempleo, la falta de liquidez en la banca y la disminución en el consumo son factores que, según los analistas, confirman una desaceleración de la primera economía del mundo.
Para otros, la decisión de la Reserva Federal de bajar las tasas en tres cuartos de punto porcentual, hasta el 3,5%, refleja la gravedad de su condición.

Las reacciones de preocupación en Costa Rica no se han hecho esperar. Empresarios y autoridades se mantienen en alerta sobre el riesgo de que el país también sufra quebrantos en la salud, en razón de la dependencia de la economía nacional de la estadounidense. Muestra de ello son los productos de exportación, de los cuales cuatro de cada diez se dirigen a ese mercado.
Una de las principales interrogantes es el efecto en la demanda de propiedades en el país, tanto en la capital como en zonas costeras donde en los últimos años se ha venido dando un auge especialmente en el Pacífico Central y Norte.
Las dudas radican en el hecho de que 2007 fue el peor de los últimos 25 años para el mercado inmobiliario de Estados Unidos, según un informe publicado el jueves pasado por la Asociación Nacional de Corredores de Bienes Raíces (National Realtors Association).
La venta de las casas residenciales cayó en un 13%, la baja más grande desde 1982, mientras que el precio mediano de una casa familiar se redujo en el 2%, el primer descenso desde que la Asociación empezó a recopilar cifras del mercado inmobiliario hace 40 años.
Algunas de las medidas que se podrían tomar para sortear los efectos de la crisis inmobiliaria
son apostar más a la inversión europea, dado que la apreciación del euro en los últimos años hace muy atractivos los precios de las propiedades costarricenses para los inversores del Viejo Continente, dijo Mauricio Castro, presidente de la Cámara Costarricense de Corredores de Bienes Raíces.
También hay quienes descartan una disminución en la demanda de propiedades en el país. “Podría haber una leve baja, pero no significativa, el inversionista estadounidense que viene a Costa Rica es de un poder adquisitivo muy alto y no se verá afectado en gran medida en su país por una eventual crisis”, además el precio de las propiedades aquí sigue siendo bajo en comparación con los de Estados Unidos”, afirmó Juan Ignacio González, presidente de la desarrolladora Diursa.
Entre tanto, la industria turística del país es una de las que se muestran más optimistas y asegura que la eventual recesión estadounidense difícilmente perjudicará sus ingresos.
Sus proyecciones las basan en el crecimiento del 12% que experimentó la actividad en el país el año anterior frente al 5% que tuvo el resto del mundo.
Asimismo, el tener la mayor parte de sus bienes y servicios vendidos para la temporada alta estadounidense —de enero a abril— representa un alivio para este sector.
Las consecuencias de una desaceleración en el turismo nacional podrían percibirse a partir de mayo, esto a criterio de los expertos, para quienes la industria nacional está a tiempo de tomar decisiones y medidas que le permitan protegerse.

“Debemos seguir apostando a la atracción de más aerolíneas y que estas aumenten su frecuencia de vuelos al país, a mejorar nuestra infraestructura y a desarrollar una fuerte promoción turística del país en otros mercados y economías emergentes”, enfatizó Mauricio Arévalo, presidente de la empresa DMC Tours.
Además, la industria turística estadounidense consciente de una posible recesión emprenderá una promoción interna de sus destinos vacacionales lo que apremiaría una respuesta más pronta del turismo nacional para captar visitantes, agregó Arévalo.
Entretanto, hay quienes apuntan a que una posible desaceleración norteamericana favorecería la industria turística de países cuyas monedas tienden a apegarse al dólar, como es el caso de Costa Rica, pues mientras destinos europeos se vuelven sumamente caros ante la apreciación del euro, muchos turistas estadounidenses buscarían opciones en otros lugares donde el dólar sea la moneda comercial.
La exportación es otra de las actividades productivas más atentas al estado de salud de la economía estadounidense, por tratarse del principal destino de las ventas nacionales al exterior. El comercio con este país creció alrededor del 5% en 2007, promovido por el dinamismo de las partes para computadora, el banano y la piña.
“Hay preocupación. No solo porque la economía estadounidense decrezca.
El alza en el precio de productos agrícolas y la carencia de mano de obra local complican la competitividad”, señaló Mónica Araya, presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), que realizará un estudio para identificar los sectores más vulnerables ante la crisis estadounidense y así poder establecer planes de contingencia de corto plazo que reduzcan los efectos negativos de una baja en el consumo.
“La preocupación son las medianas y pequeñas empresas que generan valor agregado. El tipo de cambio, el alto precio del petróleo y la escasez de mano de obra hacen más caro el producto en Estados Unidos”, destacó Araya.
La expectativa es la posición de los empresarios de tecnología. Estados Unidos genera el 70% de la inversión en investigación y desarrollo mundial, además de ser el mayor comprador de tecnología.
“Implica que hay que tener cuidado. Tenemos una creciente cartera de clientes y de inversión extranjera directa estadounidense. Una desaceleración provoca riesgos”, comentó Alexander Mora, presidente de la Cámara Costarricense de Tecnología de Información y Comunicación.
También es posible que los ciclos económicos hayan perdido su patrón, de modo que las repercusiones pueden combinar aspectos negativos y positivos, así lo perciben varios empresarios en tecnología. Por ejemplo, las medidas de reactivación económica del gobierno de George W. Bush podrían estimular proyectos de inversión y compra de tecnología.
En caso contrario, empresas como Intel, pueden reducir su producción a raíz de un menor consumo.
La posición de los productores de frutas tropicales, como la piña, es más optimista. “El consumidor de frutas sacrificará otras necesidades como la compra de automóvil. No esperamos cambios bruscos”, señaló Abel Chávez, secretario de la Cámara de Piña.

El sector frutas reporta una demanda superior a su oferta. La revaloración del euro frente al dólar beneficia el poder adquisitivo de los compradores del Viejo Continente, quienes adquieren el producto en moneda estadounidense.
Un 50% de las ventas al exterior de piña tiene como destino Estados Unidos y el resto se dirige a Europa. Hasta el momento, los productores de piña no reportan la cancelación de contratos de compra para este año.
Otra de las grandes interrogantes es el efecto que la desaceleración norteamericana podría tener en la meta inflacionaria local.

La baja en las tasas de interés en Estados Unidos podría ayudar a la economía a recuperarse; sin embargo, al mismo tiempo amplía la cantidad de crédito en el mercado, lo cual tiende a impulsar la inflación.
Esta situación, así como las alzas en los precios de petróleo y varios alimentos harían más difícil el reto del Gobierno costarricense de alcanzar su meta de una de inflación cercana al 4% a 2010. Por su parte, la meta establecida en 2007 (8%) no se alcanzó ante el aumento de los precios de esos bienes, de hecho llegó a casi el 11% hasta finales del año.



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