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Martes 19 Mayo, 2009

Derechos humanos: un largo camino

Los derechos humanos han sido construidos por múltiples procesos históricos y a través de un largo camino. De ahí que, aunque su sistema internacional de protección se consolidó en el siglo XX, no son una “novedad” de dicho siglo, como en algún momento leí de parte de algún historiador costarricense. ¿Y la Revolución Francesa, del siglo XVIII, con su declaración de los derechos del hombre? ¿Y los siglos de evolución constitucional inglesa? ¿Y las luchas sociales que acompañaron la revolución industrial durante el siglo XIX?, sin citar muchos etcéteras más.
Sostener que los derechos humanos son una “novedad” del siglo XX por el hecho de que en dicho siglo se consolidó su sistema de protección es algo similar a afirmar que la astronomía es novedad en el siglo XX porque en 1990 se puso en órbita el telescopio Hubble. Esa curiosa afirmación tiene la intención de presentar a los derechos humanos como una creación exclusiva de la historia reciente y así desacreditar la importancia de que nuestra Constitución conserve nuestra genérica identidad histórica judeocristiana. ¿La razón? Porque la influencia de los ideales cristianos en el derecho humano permanecen en capas subterráneas como lo hace el petróleo en la piedra pómez hasta que —súbitamente—, irrumpen en el gran escenario de la historia, como sucedió en la Europa del Este, cuando su influencia provocó el derrumbe de la cortina de hierro.
Cual corrientes subterráneas que fluyen dando vida a manantiales, así fluyen en el subsuelo de los derechos humanos, los siglos de forja de los valores cristianos en la historia. Incluso han representado un implacable impacto en el origen de instituciones vitales. Cito dos de ellas fundamentales: el sistema de salud hospitalario y el sistema educativo tal como hoy lo conocemos. Igualmente su aporte demoledor en la difusión de un concepto revolucionario para el mundo antiguo: la convicción de que todo hombre posee una dignidad derivada de su naturaleza como creación de un Ser ético. Este novedoso concepto inauguró para la historia, el ideal del derecho y dignidad humanas, iniciando el largo trayecto que culminó en el siglo XX al consolidarse su sistema internacional de protección.
Por eso también yerran quienes pretenden mal equiparar los ideales cristianos con las supersticiones míticas de la antigüedad y los ya consabidos abusos de los poderes religiosos, pues si tomamos en cuenta que, en la antigüedad, el gobernante era concebido, —por sí mismo—, una divinidad, bajo la cual se subordinaba todo otro poder humano, el originario germen destructor de aquellas prácticas abusivas y supersticiosas, lo fue el ideal judeocristiano que concibió a los hombres iguales entre sí por su común naturaleza de seres creados con dignidad inherente. Este concepto representó, para el derecho humano, un “big bang” sobre el cual se erigiría posteriormente una multiplicidad de procesos históricos y filosóficos, tal y como fueron, por ejemplo, las ideas de la ilustración.

Fernando Zamora Castellanos
Abogado constitucionalista