Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 4 Marzo, 2010


De cal y de arena
Depuran la convención matando al sindicato

En el terreno de las relaciones obrero-patronales en JAPDEVA se apila toda suerte de privilegios y excepciones ajenos al sentido y naturaleza de las reglas de trabajo propias del servicio portuario, tan exagerados algunos que desbordan la racionalidad y proporcionalidad necesarias para preservar el equilibrio y la competitividad del servicio. De ahí resulta la repulsa pública y la demanda de que, como gollerías que son, sean eliminadas de la convención colectiva de trabajo. Pero por la vía de la negociación y con la ley en la mano, no con la mano sobre la ley, como está sucediendo hoy en un movimiento con toda la pinta de ser una conspiración anti-sindical montada en hombros de una coalición de intereses que arrempuja la lucrativa privatización de las operaciones portuarias so pretexto de eficiencia y bajos costos.
Quienes alientan estas acciones lo hacen con tal voracidad que no se percatan de que también pueden sofocar el plan por los vicios de ilegalidad en que están incurriendo. Obnubilados, no ven que lo racional, lo legal, lo viable políticamente es negociar los términos de la transición, como lo plantea un entendimiento de partes surgido meses atrás en el campus de la EARTH con la participación de la dirigencia sindical, de empresarios ligados a la cámara CADEXCO y de unos diputados según el cual se licitaría la construcción y administración de los nuevos muelles bajo la figura de la concesión de obra y los actuales muelles seguirían administrados por JAPDEVA (se mantendrían sus relaciones con SINTRAJAP) y se modificaría en lo conducente el marco jurídico relativo al endeudamiento de este ente estatal y a la inyección de recursos frescos. Así, los puertos estarían sometidos a la competencia y a salvo del pernicioso esquema de monopolio, evitándose una confrontación en calles y muelles que puede ser el suicidio político de la administración y la hoguera del proyecto total.

Los privilegios que da la convención colectiva, la irracional intromisión que permite al sindicato en la toma de decisiones propias de JAPDEVA, las armas que cede al sindicato para reservarse el control de la operación portuaria, obligan a una cirugía de fondo en su texto. Al dictado de la Sala Constitucional que eliminó el régimen de pagos por tiempo extra por abusivo, debe sumarse la supresión de las gollerías en punto a permisos y licencias de la dirigencia sindical, utilización de los servicios portuarios como mecanismo de presión e injerencia en la administración. Gollerías todas concedidas generosa e irresponsablemente por anteriores directores y gerentes de JAPDEVA que siguen sin dar cuentas de su inepcia y que —paradójicamente y por ser odiosas canonjías— son cuchillo al propio pescuezo de SINTRAJAP. Pero esta cirugía aséptica en modo alguno justifica la operación de barrida sindical que sin pudor alguno ha montado el dueto gobierno-JAPDEVA.