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Demócratas rumbo a nueva batalla

Washington
EFE

Hillary Clinton parte como favorita para las elecciones de hoy Virginia Occidental, pero ni esa ni las otras cinco primarias restantes le permitirán alcanzar a su rival por la candidatura presidencial demócrata, Barack Obama.
Según los últimos datos de CNN, el senador por Illinois tiene 1.866 delegados, frente a los 1.697 de Clinton.
El sistema de reparto proporcional hace imposible que la senadora pueda cerrar la brecha, aunque su campaña sostiene que si Clinton supera a Obama al final del proceso de primarias en junio en voto popular, ella debería de ser la candidata demócrata.
“Hillary está a punto de ganar el voto popular a nivel nacional, una parte clave de nuestro plan para ganar la candidatura”, dijo ayer el presidente de su campaña Terry McAuliffe en una carta a los partidarios de la senadora.
McAuliffe aclaró que esos cómputos incluyen a Florida y Michigan, que fueron penalizados por el partido sin poder enviar delegados a la convención por adelantar la fecha de sus primarias.
Clinton ganó en ambos estados, aunque ninguno de los dos “presidenciables” demócratas hizo campaña y Obama ni siquiera incluyó su nombre en las papeletas de Michigan.
El Partido Demócrata analizará a finales de este mes qué hacer con esos delegados, pero aun en el improbable escenario de que finalmente se consideren, Obama todavía lideraría el pelotón.
Aun así, Clinton se mantiene al pie del cañón y dedicó ayer el Día de la Madre a hacer campaña en Virginia Occidental.
“Una mujer es como una bolsa de té. No se sabe lo fuerte que es hasta que no está en agua caliente”, dijo ayer parafraseando a la ex primera dama estadounidense Eleanor Roosevelt.
No cabe duda de que Hillary Clinton está en plena agua caliente y pocos cuestionan su fortaleza, pero con 20 millones de dólares (13,3 millones de euros) de deuda y la imposibilidad matemática de alcanzar a Obama, cada vez son más los que dan su batalla por perdida.
Las señales de esa v”ticinada derrota no dejan de sucederse.
El trasvase de “superdelegados” (altos cargos del partido y funcionarios electos) hacia la campaña de Obama es uno de los indicios más sintomáticos.
Clinton partió como la favorita de los “superdelegados”, un exclusivo club de unos 800 miembros que resultará decisivo este año en la selección del candidato presidencial demócrata.
Tradicionalmente el candidato se elige en las urnas mediante votación popular, pero ni Clinton ni Obama lograrán este año los 2.025 delegados necesarios, lo que hará que los “superdelegados” tengan la última palabra.
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