Delincuencia prefiere el casco metropolitano
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Robos, hurtos y asaltos se concentran en el centro de San José, Desamparados y Goicoechea
Delincuencia prefiere el casco metropolitano
• Actos violentos en San José aumentaron en un 0,98% en primer semestre de 2009
• Turrubares es el lugar más seguro

Yessenia Garita
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Dime dónde vives y te diré cuán seguro es.
Con esta frase se puede explicar fácilmente la situación que enfrentan miles de costarricenses, especialmente de algunas zonas del Area Metropolitana catalogadas como más expuestas al hampa.

De ello puede dar fe Vanessa Madrigal, quien el 29 de setiembre anterior, al abrir la puerta de su casa ubicada en Goicoechea, se llevó la desagradable sorpresa de que muchas de sus pertenencias habían sido robadas.
Ante lo sucedido y con el temor de volver a ser víctima de la delincuencia, decidió buscar nuevas alternativas para mantener su vivienda resguardada de los hampones. Si bien las rejas y los alambres de púas no son un lindo adorno, son necesarios, pues ella y su familia habitan en una de las zonas catalogadas como más peligrosas del Area Metropolitana.
Históricamente, el casco central de San José que abarca los distritos Carmen, Catedral, Merced y Hospital ha sido el de mayor incidencia. Y en 2009 no ha sido la excepción.
Solo en los primeros seis meses del año han ocurrido allí 1.742 hechos delictivos contra la propiedad, es decir, cerca de diez personas diariamente fueron víctimas de asaltos o robos, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Seguridad Pública.
Con respecto al mismo periodo de 2008, estos actos se incrementaron en un 0,98%.
Le siguen en incidencia delictiva Desamparados, Montes de Oca, Goicoechea, la Uruca-Mata Redonda y San Francisco-Zapote.
En estas zonas no solo existe la población que habita allí, sino que también son lugares de paso y de trabajo.
Por ejemplo, Montes de Oca soporta una población flotante de cerca de 80 mil personas, que acude por razones de trabajo y estudio, pues cuenta con dos universidades públicas y diez privadas”.
“Nuestro cantón se encuentra entre los más inseguros del Area Metropolitana. Sin embargo, tenemos algunos proyectos para tratar de disminuir la delincuencia, entre ellos la iluminación de diez parques municipales. Este plan tiene una inversión de ¢35 millones, pero tenemos problemas con algunos regidores que se están oponiendo”, dijo Fernando Trejos, alcalde municipal de Montes de Oca.
Fuera del Area metropolitana este padecimiento se repite especialmente en algunas cabeceras de provincia. Por ejemplo, Alajuela es, después de San José, la cabecera más insegura.
En el primer semestre de 2009 se registraron 2.800 delitos contra la propiedad, es decir, un 6,14% más que los reportados en el mismo periodo de 2008.
La incidencia delictiva es más frecuente en comunidades de Alajuela centro, San Ramón y Grecia, mientras que Valverde Vega es la más tranquila.
Una situación muy distinta ocurre en otros cantones menos poblados y alejados del Area Metropolitana. Por ejemplo Turrubares es considerado el lugar más seguro del país, pues en los primeros seis meses se reportaron solo 12 hechos delictivos, tres más que en el mismo periodo de 2008.
Existen algunos factores como el desempleo, la desintegración familiar, la ausencia de espacios recreativos y para la práctica del deporte que provocan la inseguridad ciudadana, de acuerdo con expertos consultados.
Uno de los problemas que están enfrentando las comunidades y que agudizan la inseguridad ciudadana es el incremento en la venta y consumo de drogas.
“Las drogas están causando estragos en la niñez y la adolescencia. Las drogas convierten a cualquier persona en agresiva, que no duda en asaltar y robar para poder adquirirla”, dijo Janina del Vecchio.
Otros factores determinantes son la desintegración familiar y los ciclos de pobreza a los que se enfrentan algunas personas.
“Muchos jóvenes que llegan a la cárcel por lo general provienen de hogares destruidos, donde el consumo de drogas es habitual y por lo tanto reproducen la violencia que viven en sus hogares”, dijo Erick Lacayo, director de la Fuerza Pública.
Esto se agudiza al existir una desequilibrada distribución de la riqueza y el aumento en el desempleo.
Solo el año pasado los salarios familiares aumentaron un 15% en promedio, sin embargo, en los sectores más adinerados el incremento fue del 10%, mientras que en los pobres fue de apenas un 5%.
Esto evidencia que el país requiere un tratamiento integral en políticas que permitan combatir la delincuencia, así como mayor inversión, a juicio de analistas.
Tal necesitad pretende ser solventada por las autoridades policiales a través del Plan de Distritalización Policial. Este programa pretende llevar al menos un cuerpo policial de 12 personas con todo lo que requieren (patrullas y radios, entre otros) a cada distrito.
Por ejemplo, en el distrito El Carmen se destinarían 80 efectivos, dos unidades móviles, dos motocicletas, un vehículo para el traslado de detenidos, oficiales en recorrido y puestos fijos. En la Merced, serían 96 policías, tres unidades móviles, seis motocicletas y policías en puestos fijos y en recorrido.
En cada distrito se cuenta con un asesor legal, un analista y los oficiales destacados.
“Con la distritalización pretendemos mayor presencia de policías en puntos definidos, los cuales deberán rendir cuentas no sólo a los superiores, sino a las comunidades. También se maximizan los recursos materiales”, explicó Lacayo.
Otra de las medidas que pretenden adoptar las autoridades de Seguridad para tratar de evitar la delincuencia es la eliminación de los permisos de portación de armas a quienes hagan mal uso de ellas.
“La portación de armas es un privilegio y no un derecho. Una de las formas más directas de prevenir los asaltos y los asesinatos es retirar armas en manos de indeseables, ya sean nacionales o extranjeros”, dijo Del Vecchio.
Para ello, cuando suceden acciones que ponen en peligro la vida de las personas y se logra decomisar el arma, aunque esté inscrita legalmente, se cancelará el permiso en forma inmediata.

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