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Jueves 29 Julio, 2010


Déficit fiscal, contención de gasto público y reforma fiscal

A pesar de que el marco legal en materia de los presupuestos del Gobierno es claro, en la práctica la actuación de las autoridades públicas durante los últimos años se ha alejado de dicha normativa dada la tendencia a financiar gasto ordinario con endeudamiento. En contra de lo anterior se puede argumentar que la reciente crisis económica obligó a los distintos gobiernos, incluido el costarricense, a incrementar sus gastos como forma de paliar los efectos de dicha situación, sin embargo, lo cierto es que al día de hoy nos encontramos con una situación incómoda para la salud de las finanzas públicas ya que, para el cierre del año 2010 se espera que el déficit fiscal se ubique cerca del 4,8% del PIB. Según lo recomendado por la Contraloría General de la República el Ministerio de Hacienda deberá presentar un plan tendiente a combatir la evasión del impuesto sobre la renta. Sin embargo, es previsible que el mismo no sea suficiente para cerrar la brecha presupuestaria lo cual ha puesto sobre la mesa el tema de una reforma al sistema tributario vigente. Con independencia del contenido de dicha reforma (según el Ministerio de Hacienda para finales del presente año se plantearía una propuesta) preocuparía que la misma no se acompañe de un plan serio tendiente a contener el gasto público. Como apuntamos arriba, el aumento de los gastos públicos durante la crisis económica se justificó e incluso fue coherente con una tendencia mundial en ese sentido; no obstante el remedio aplicado al primer mal nos puede hacer caer en lo que parece la segunda etapa de la crisis económica, a saber, la crisis de los déficits públicos.
Es aquí donde debemos poner atención a los ejemplos de las mayores economías del mundo, las cuales han sido contundentes en sus planes para reducir los gastos públicos.
No solo países tachados recientemente de inestables, como Grecia, sino los motores de la economía europea, como Alemania y Francia, han reconocido que los planes de disminución del gasto público deben ir más allá de medidas temporales.
Actualmente la economía de nuestro país presenta signos de recuperación después de los tiempos difíciles que recién pasaron, sin embargo, estos “brotes verdes” pueden verse en peligro si no se limita el gasto público.
Así pues, es deseable (si no necesario) que cualquier reforma fiscal tendiente a aumentar los ingresos del Estado se acompañe de un plan formal que busque la reducción de los gastos públicos.
Lo anterior, no solo por la falta de certeza en cuanto a la aprobación legislativa de dicha reforma, sino también, por la necesidad de mostrar coherencia en las actuaciones del Gobierno.

Randall Madriz Jiménez
Abogado experto en derecho tributario