Deficiente control en arcas públicas
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Lo que menos necesita la sociedad costarricense es que se desmejoren más aún los esenciales servicios de salud, educación y seguridad

Deficiente control en arcas públicas

Temas fundamentales para la buena marcha de un país y la calidad de vida de sus habitantes como la educación, la salud y la seguridad, tienen falta de control en los entes públicos.
Loable lo que hará la presente administración para acabar con la evasión y la elusión reinantes. Es de público conocimiento la enorme porosidad de nuestras fronteras y si esa y el resto de la fuga fiscal se detienen, sin duda otro será el panorama en el país.
Pero asombra la poca notoriedad al uso de los recursos públicos, si bien preocupa tanto a los costarricenses ahora, porque el despilfarro, los malos manejos y la ineficiencia hacen que el dinero se escurra como por un desaguadero. Y así no hay presupuesto que alcance y, por mucho que hubiera, tampoco habría buenos servicios.
Después de todo, un gobierno es una unidad integrada por muchos organismos, cuyo actuar individual además de eficiente ha de ser armónico con el resto, obedeciendo todos al mismo plan. Ahora bien… ¿cuál es el plan para tornar eficiente al sector público, para que rindan más los recursos existentes? ¿O en lo único que se ha pensado es en aumentar impuestos sin ver la forma en que se usan?
Si se le pregunta a un gerente de empresa privada cuál es el rendimiento de cualquiera de los colaboradores sabrá darlo de inmediato. ¿Por qué en la empresa pública no ocurre lo mismo a pesar de existir una abundante cadena de mandos?
Lo que menos necesita la sociedad costarricense es que se desmejoren más aún los esenciales servicios de salud, educación y seguridad. Es sobre esa base, cuando funcionaba bien, que se generó aquí el clima propicio para un robusto sector privado. Lo que se necesita, y un buen gobierno debería dar, es seguridad, servicios de salud y de educación públicos, solidarios y de buena calidad, logrados mediante una contribución razonable de impuestos y una excelente administración que garantice el mejor de los usos y rendimientos de esa hacienda pública.
Sin derroche de dineros en alquileres de lujosos edificios, en viáticos innecesarios, en compra de servicios que podrían darse a menor costo adquiriendo lo necesario, en salarios que no dan el rendimiento debido, en compras aún no hechas de forma digital para asegurar transparencia… y otros males.

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