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Viernes 26 Marzo, 2010

Defensores anónimos del medio ambiente

A estos ciudadanos ejemplares no los vamos a encontrar en manifestaciones a favor de la conservación del ambiente ni en bloqueos de calles durante las convenciones internacionales sobre calentamiento global. No tienen un blog, un programa de radio ni una columna en un periódico. Tampoco forman parte de un partido político verde.
Sin grandes aspavientos ni publicidad, los defensores anónimos del medio ambiente simplemente se preocupan y ocupan de la conservación del planeta.


En sus casas y trabajos clasifican los residuos para que puedan ser reciclados. Van al supermercado con bolsas reutilizables, compran productos orgánicos y premian con su preferencia a las empresas que usan plástico biodegradable.
Reconocen las virtudes del transporte público. Si viajan en vehículo propio, eligen uno de consumo eficiente de combustible y baja contaminación ambiental. Dentro de lo posible, tratan de llegar al trabajo o de llevar a los niños a la escuela en “carpool”. Sueñan con que llegue el día en que la flota vehicular nacional se mueva con energía limpia.
Los defensores del medio ambiente minimizan el uso de la electricidad durante las horas pico, ya que durante este periodo el país se ve obligado a complementar la producción con contaminantes plantas térmicas. Hace mucho tiempo, sustituyeron bombillos de alto consumo por otros mucho más eficientes. También tratan de generar su propia energía con el sol, el viento o un biodigestor, en el tanto sea posible hacerlo a un costo razonable.
Para no dejar basura, los defensores del medio ambiente salen de paseo con bolsas para recolectar desechos y material reciclable. Más de una vez, se les ve recogiendo las botellas y latas que otros dejaron tiradas en nuestros hermosos parajes naturales.
En lo que a consumo de agua se refiere, gastan menos que el ciudadano promedio y están dispuestos a pagar un poco más por productos de limpieza biodegradables, para evitar mayor contaminación de nuestros ríos y mares.
Los personajes citados apoyan a aquellas empresas que como parte de su compromiso de responsabilidad social empresarial, respetan el entorno con diversos programas como tratamiento y reutilización de aguas servidas, uso del biodiésel o electricidad para sus flotillas vehiculares e implementación de iniciativas de reciclaje, conservación y reforestación.
Por consciencia ecológica, los defensores anónimos del medio ambiente ejecutan estas y muchas otras acciones para proteger la naturaleza. Sin embargo, necesitan nuestra colaboración. Para que Costa Rica siga siendo un destino verde de alto reconocimiento internacional y ante la amenaza del calentamiento global, hoy más que nunca, resulta imperativo que cada uno de nosotros asuma activamente la defensa del medio ambiente.

Elizabeth Fachler Steinberg