Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 4 Abril, 2011


Defender a los hijos


Quienes nos dedicamos a exponer nuestro trabajo músicos, artistas plásticos, creadores de la danza y el teatro sabemos que estamos expuestos a la crítica verbal o escrita de quienes asisten a nuestros espectáculos. Quienes escogen la función pública están sobreexpuestos: todos los ciudadanos tienen derecho a opinar sobre sus actos.
Como columnista de este periódico he recibido halagos y críticas. Cuando me escriben a mi correo que siempre se publica al final de mis artículos intento responder siempre, agradeciendo el hecho de ser leída aunque el remitente esté en contra de mi opinión.
Una vez mi papá me defendió a nivel privado- de un señor que publicó un artículo en mi contra. Aunque agradecí su intención me pareció improcedente: soy una adulta que puede defenderse sola.
El 26 de marzo en la inauguración del Estadio Nacional, mi hija Manuela adolescente aún se coló en la zona VIP para buscar a su padre, vicealcalde de San José. Este, orgulloso la presentó a quienes lo rodeaban. Entre ellos al padre de una importante figura pública. Como otro de sus hijos fue mi mejor amigo durante toda mi adolescencia incluso cuando yo tenía la edad de Manu mi ex esposo, le indicó al caballero en cuestión que yo era su mamá.
Ninguno de los dos esperaba la reacción poco sensata del señor que, enfático, afirmó que en otro tiempo me había estimado y respetado pero ahora, después de leer mis columnas “en contra” de su hija, no. Al parecer extendió su diatriba incluso tildándome de izquierdista, ¡oh, pecado de juventud que a pesar de mi edad no he superado!
A diferencia de este caballero, yo sigo estimando a su familia, solo tengo buenos recuerdos de sus hijos. Eso no significa que cuando alguno de ellos esté en la función pública yo aplaudiré todos sus actos. Pero jamás seré capaz de insultarlos y mucho menos de criticarlos ante sus hijos.
Nadie quiere que agredan a sus vástagos. Muchos padres salen en su defensa cuando sienten que los ofenden. Yo creo sinceramente no haber ofendido en mis escritos al personaje público cuyo progenitor agredió a mi pequeña hija. Comprendo, sin embargo, que el poder es un lente que siempre distorsiona la realidad. Aunque esa miopía no excusa la fea actitud versada contra mi hija.
Manuela no es responsable de mis artículos ni necesariamente está de acuerdo con ellos. Es una niña a la que nadie debe culpar de mis “pecados” de opinión. Sin embargo yo sí soy responsable de las acciones de mis pequeñas. Espero que aprendan que al igual que yo- ellas deben decir lo que piensan independientemente de lo que es políticamente correcto o conveniente para sus aspiraciones.
Agradezco a mis padres que me trajeron a este país que respeta la libertad de opinión y al periódico LA REPUBLICA que sin estar siempre de acuerdo con lo versado en mis artículos jamás me ha censurado.
Afortunadamente Manu se tomó esta anécdota con humor y orgullo: el hecho de que un señor muy mayor, padre de una importante figura pública le mandara una “regañada” a su mamá le hace creer que soy importantísima. Yo no me lo creo. Pero ella sí. Y eso me alegra.

Claudia Barrionuevo
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