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Kairós

Decálogo de huecos

No tengo que describirlo... usted como yo es muy probable que también se haya ido en un hueco... 
Mi reacción siempre es similar:  Un largo respiro, una exclamación liberadora de tensión y el resto del camino preguntándome cuánto me costará esta vez el arreglo.

Pienso si los políticos a cargo tendrán la misma  rutina, pero al momento caigo en cuenta que ellos andan con chofer y carro puesto por el gobierno. Entonces vuelvo a mi normalidad: tratar de esquivar los huecos que me quedan mientras llego al trabajo. A muchos ya los conozco, los ubico como por GPS, bajo la velocidad  porque me he familiarizado con ellos... Ya son como mi familia  ¡Siempre están allí!
Por eso he preparado mi propio decálogo para enfrentar la frustración de los huecos. ¡Quién quita! Tal vez a usted también le sirvan:


1. Imagínese que manejar es como un videojuego. Recomiendo Mario Bros. Si cae en un hueco muy grande, pierde vidas (cuidado, puede ser literal). Pero cada vez que esquiva un hueco gana monedas (esto también es literal). Al final, si va para donde su novia, puede decir que logró llegar hasta donde la princesa (aunque le reclame por el retraso ocasionado por esquivar huecos).

2. Búsquese aquella vieja canción “tengo un tractor amarillo”, cierre las ventanas y cántela a todo galillo. De por sí, manejar por cualquier calle se sentirá igual a si va en un tractor por cualquier finca.

3. Piense en buscar trabajo en el MOPT o el Conavi.  Uno mas o uno menos, para que las calles sigan igual, no hará la diferencia.

4. Cuando vea un letrero de “hombres trabajando”, baje la velocidad y evite usar el pito. ¡Cuidado! Podría despertarlos.

5. Si se topa una cuadrilla del AyA, rompiendo una calle recién reparada, no los culpe. Parte de su trabajo es excavar nuevos pozos para garantizarnos el suministro.

6. Si de lo más hondo de su pecho surge iracundo un grito de exhaltación, recordando la señora madre de algún político de turno, respire y recuerde: ella, al igual que el hijo o hija, posiblemente también tenga chofer personal.

7. Si escucha algún ruido como de matraca cerca de las llantas, imagine que volvió a la niñez, cuando un pedazo de plástico hacía las veces de ruido de motor en la llanta de la bicicleta.

8. Si como yo piensa que no debería pagar de más por un servicio mal dado (marchamo), tenga en cuenta lo siguiente: el marchamo es un permiso al ruedo, sí, pero no aclaran de qué tipo.

9. Piense que es una competencia de gobiernos. A ver cuál gobierno logra el hueco más grande.

10. Y quizás lo más lamentable: Al final los huecos son un gran negocio.  Ganan mecánicos, ganan talleres, ganan vendedores de repuestos y en especial ganan las empresas que obtienen los  millonarios contratos por mantenimiento...

 



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