Debacle de Bear inició con apuesta millonaria
Enviar
Debacle de Bear inició con apuesta millonaria


Nueva York -- El 11 de marzo, el día que la Reserva Federal de Estados Unidos intentó apuntalar la confianza en los mercados de crédito con un programa de préstamos de $200 mil millones que monetizó por primera vez el devaluado colateral de Wall Street, alguien decidió que Bear Stearns Cos. iba a caer.
En una apuesta con tan pocas pro
babilidades de éxito que su legitimidad ha sido cuestionada, alguien apostó $1,7 millones a que las acciones de Bear Stearns sufrirían una caída sin precedentes en cuestión de días. Especialistas en opciones están convencidos de que el comprador, o el grupo de compradores, hizo un esfuerzo concertado para llevar al quinto banco de inversión de Estados Unidos a la quiebra y, con ello, embolsarse más de $270 millones.

Quienquiera hizo la apuesta utilizó opciones de venta que dieron a los compradores el derecho a vender 5,7 millones de acciones de Bear Stearns a $30 cada una y 165 mil acciones a $25 cada una tan solo nueve días más tarde, según datos compilados por Bloomberg. Eso era menos de la mitad del precio de cierre del 11 de marzo de $62,97 en la bolsa de Nueva York NYSE. Los compradores confiaban en que la acción se desplomaría.
“Aun si fuera el hombre más pesimista del mundo, no puedo imaginarme comprar opciones de venta un 50% por debajo del precio actual una semana antes del vencimiento”, dijo Thomas Haugh, socio general de la empresa de negociación de opciones PTI Securities & Futures LP de Chicago. “Ni siquiera es un comportamiento racional, a menos que uno sepa algo”.
Las 57 mil opciones de venta que cotizaban el 11 de marzo a un precio de ejercicio de $30, y las 1.649 que cotizaban a $25, valían colectivamente unos $1,7 millones, según datos de Bloomberg. Cada opción de venta equivale a 100 acciones.
“Esa transacción equivalió a comprar un billete de lotería”, dijo Michael McCarty, jefe de estrategia sobre opciones y renta variable en Meridian Equity Partners Inc. de Nueva York. “¿Compraría usted $1,7 millones en billetes de lotería sólo porque puede hacerlo? No, y tampoco lo haría un administrador de fondos”.
En los siguientes cua
tro días Bear Stearns, con sede en Nueva York, se colapsó en la caída más veloz de un banco de inversión en la historia de Wall Street. Las conjeturas sobre una falta de liquidez de la entidad hicieron que los clientes y los prestamistas exigieran la devolución de su dinero. La acción de Bear Stearns se desplomó un 47% a $30 el viernes 14 de marzo. Ese fue el día en que la Fed, para evitar que cundiera el pánico, ayudó al Departamento del Tesoro de Estados Unidos a organizar la compra de la entidad por JPMorgan Chase & Co. a $2 la acción, un precio inimaginable para los 14 mil empleados y más de 500 accionistas de la empresa.
Alan Schwartz, responsable ejecutivo de Bear Stearns, dijo al Congreso que la empresa fue derribada por los rumores y las transacciones abusivas. Por ello, las autoridades reguladoras han empezado a revisar los registros de operación bursátil en busca de sospechosos.
Schwartz y funcionarios de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos se negaron a hacer comentarios para este reportaje.
La venta de liquidación de Bear Stearns fue el clímax de una crisis crediticia de nueve meses que comenzó con la caída de dos fondos de cobertura de Bear Stearns, ocasionó más de $490 mil millones en pérdidas y provisiones en el sector de banca y valores y les costó el empleo a los responsables ejecutivos de Citigroup Inc., Merrill Lynch & Co. y UBS AG. Nunca en sus 95 años de historia había hecho la Fed tanto por rescatar a Wall Street durante su peor crisis financiera en al menos veinte años.

Ver comentarios