De palabras a obras
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Para alcanzar la meta de la carbono neutralidad había que iniciar de inmediato las acciones pertinentes y eso ya era pasar de la retórica a las obras

De palabras a obras

Cuando en Costa Rica se hizo el ambicioso lanzamiento de la idea de alcanzar la carbono neutralidad en 2021, fueron muchos los que se alegraron con la noticia porque este es un país de gente que lleva el amor a la naturaleza en el corazón.
Pero para alcanzar esa meta había que iniciar de inmediato las acciones pertinentes y eso ya era pasar de la retórica a las obras.

La carbono neutralidad se logra mediante la fijación de la misma cantidad de partículas de carbono (contaminantes), que las emitidas en sus procesos productivos y hábitos de vida de sus habitantes.
Sin embargo, para mencionar algo de lo que más incide en el asunto, el tráfico vehicular es responsable de alrededor del 85% de las emisiones de dióxido de carbono del país, a pesar de lo cual no se ha pasado de realizar costosísimos estudios en cuanto a la habilitación de trenes eléctricos para cargas hacia las costas y de pasajeros en el centro del territorio. Una vez pagados los estudios, todo sigue como está.
Tampoco se hizo nada para tener todas las terminales sectoriales para los buses y que estos y los camiones y tráileres migraran de diesel a gas licuado o electricidad.
Son medidas que había que iniciar desde el momento mismo en que se dijo que Costa Rica sería carbono neutral a fecha fija. Los enunciados solo se convierten en realidad si van acompañados de las correspondientes acciones.
Solo en dos áreas pareciera que el país ha mostrado un avance, aunque muy modesto. En una de ellas, la de infraestructura, además de las mejoras en dos carreteras, la restricción vehicular en San José, instaurada para bajar la factura petrolera y disminuir la congestión mientras se reparaban calles y se construía un bulevar, se constituyó en medida permanente con algún resultado positivo gracias a que el sacrificio lo están haciendo los ciudadanos.
El otro avance es porque “se espera la construcción a tiempo de varios proyectos hidroeléctricos —como Pirrís y Boruca— y se analizan posibilidades de generación geotérmica y de uso de biodiesel”, como lo menciona una nota sobre el tema en este medio hoy.
Sin embargo, hay preguntas sin respuesta.
¿Por qué no se pasa en Costa Rica de las palabras a las acciones? Y, ¿si se sabe que hay problemas que impiden la acción por qué no se resuelven antes de anunciar más cosas que no podrán llevarse a cabo?


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