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De “office ladies” a ejecutivas de éxito

Las japonesas convierten en un éxito un manga sobre su vida laboral

Tokio
EFE

Un personaje de cómic se ha convertido en un éxito televisivo tras acertar de pleno en el retrato de un fenómeno silencioso pero imparable del Japón contemporáneo: la irrupción de las mujeres en el mundo laboral nipón, dominado por los hombres.
Hiroko Matsukata es la protagonista del cómic de nombre paradójico Hataraki Man (Hombre Trabajador), un manga que relata el empeño de una joven periodista en su carrera profesional y los problemas que le acarrea su condición de mujer.
Desde la postguerra hasta entrado el siglo XXI la mujer ha ido sumándose progresivamente al mundo laboral japonés hasta crear el arquetipo de la “office lady”, que define a millones de trabajadoras de oficina muy femeninas y con maneras exquisitas.
Millones de “office ladies” que se sienten identificadas con la protagonista de Hataraki Man han convertido este manga en un éxito tal que los cuatro primeros volúmenes de recopilación de sus historias han vendido 4 millones de copias.
Hiroko Matsukata, su protagonista, es una fumadora empedernida con un concepto muy alto del trabajo y el sueño de ser algún día la dueña de su propia revista.
Hataraki Man cuenta la guerra sorda de los personajes en el campo de batalla de la oficina y los problemas de Hiroko con su novio, que también trabaja muchas horas pero tiene menos éxito que ella en su vida laboral.
A veces Hiroko debe abandonar las inflexiones refinadas del japonés hablado por mujeres para hacerse respetar en la redacción, en contraste con otros personajes femeninos, que sobreviven adoptando el modelo clásico de feminidad japonesa.
El cómic es el fruto destilado de los sueños y frustraciones de millones de jóvenes japonesas a las que el mundo contemporáneo ha colocado en una situación para la que los valores tradicionales no tienen respuestas satisfactorias.
En un proceso relativamente común en Japón, donde la industria de contenidos se nutre habitualmente de la fértil creatividad del manga, Hataraki Man pasó a la televisión primero en forma de dibujos animados y a finales de 2007 en forma de serie con actores de carne y hueso.
El señor Satoshima es el encargado de Hataraki Man en la revista “Morning”, donde se publican desde hace tres años las peripecias de Hiroko Matsukata.
A su juicio, el éxito de esta serie se debe a que es la primera que retrata el mundo del trabajo como el tema principal.
“Es cierto que ha habido mangas de chicas trabajadoras con una carrera en el mundo de la empresa, pero este tema siempre es un apoyo para las aventuras amorosas de sus protagonistas”, dice.
Satoshima añade que hasta ahora ha habido pocos mangas “sobre la experiencia de trabajar en una oficina”, simplemente porque “los autores de manga no suelen tener empleos de oficina”.
El contrapunto inevitable de una “office lady” es el “salaryman”, el concepto que describe a las hordas de trabajadores trajeados que pueblan las colmenas de oficinas de los rascacielos de Tokio.
El mundo del manga ha plasmado muchas veces las desventuras de los abnegados “salaryman”, pero Hitaraki Man es la primera historia que habla de la jungla laboral japonesa desde una perspectiva femenina.
De hecho, Hiroko se ha convertido en un modelo de belleza, con su estilo desaliñado pero atractivo, por algo es el único personaje que cambia de ropa a medida que avanza la serie.
La contraportada del primer álbum, un retrato de cuerpo entero de Hiroko junto al contenido de su bolso, define a la perfección la esencia que ha hecho de Hataraki Man un éxito: periódico, móvil, tabaco, grabadora digital, un paquete de sushi, una bebida energética, un espejo, un peine y un kit de cosméticos portátil.
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