Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 24 Julio, 2013

La ciudadanía debe saber dónde son entrenados los oficiales (de la policía, fiscalía y OIJ), en cuáles academias y países, qué cursos llevan, quiénes son sus instructores…


PIZARRON

De nuevo el militarismo y el gorilismo sacan las orejas


El 28 de noviembre pasado comenté los actos policiales de las fuerzas militares del Ministerio Público y la Fiscalía General, que prácticamente se sublevaron con motivo de la no reelección del magistrado Cruz, y de las declaraciones del subjefe de la Fuerza Pública Nacional del Comando de Los Chiles, que instruyó a sus policías a reprimir con violencia, y a disparar a la cabeza de personas, con la intención de matar precaristas, campesinos, cuyo único delito del que se les acusaba era trabajar la tierra, de la cual esas fuerzas del orden las estaban echando, destruyendo sus viviendas, sus cosechas y agrediéndolos física y moralmente.
De nuevo, en las celdas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se produce un hecho lamentable y alarmante, cuando a un detenido, a un privado de libertad, un grupo de policías actuando en cuadrilla, lo provocan, lo retan, le ligeran de las esposas, lo incitan a pelear, en desventaja, violando su integridad física y los procedimientos de detención de personas.
No fue una simple pelea de un custodio con un detenido. Fue la pelea provocada del custodio, con otros oficiales del OIJ, que le ayudaban en su tarea, en caso de que el detenido le hubiera resultado difícil. El detenido estaba en desventaja numérica con la cuadrilla de matones uniformados, de gorilas institucionalizados, que por el poder que ejercían sobre el detenido lo quintuplicaban en ventaja, y por el sometimiento jurídico y físico al que estaba obligado, le debilitaba su capacidad de defensa.
Cuando una persona es detenida, el Estado, en la representación de sus instituciones y funcionarios, está obligado a asegurar que el detenido, bajo su custodia, debe estar protegido en su integridad física, pues no está en la selva, está en una celda, en un establecimiento oficial del Estado, para ser sometido y llevado a los Tribunales de Justicia. Su seguridad personal el Estado tiene que garantizarla de pleno.
Hace muchos años, con motivo de otras agresiones, probablemente parte del entrenamiento que tienen los oficiales del OIJ, practicando golpes y palizas con los detenidos, la Corte obligó que la Medicatura Forense pasara revisión cada día en las celdas a los detenidos en sus edificios para asegurar que estas prácticas o ejercicios policiales no se realizaran. ¿Lo hace la Medicatura?
Ahora la Presidenta de la Corte instruye para poner cámaras de vigilancia en las celdas del OIJ, para resguardar la integridad física de los detenidos de los oficiales del OIJ, y ha solicitado también que se revisen los procesos de reclutamiento y selección de personal de este Organismo.
Los cargos a que se sometieron a estos oficiales son el incumplimiento de deberes y abuso de autoridad. Deben acusarlos de intento de asesinato, de agresión en cuadrilla y de todas las figuras que se les puedan imputar en máximo grado. Es la única manera de tratar de parar lo que pareciera una práctica cotidiana en el OIJ.
En noviembre dije, y repito, que la ciudadanía y la opinión pública deben saber también dónde son entrenados estos oficiales, en cuáles academias y países, qué cursos llevan, quiénes son sus instructores, y saber si han participado en guerras o acciones militares donde este tipo de prácticas son usuales y así se lo enseñan.

Vladimir de la Cruz