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Lunes 19 Noviembre, 2012

Cuando el gremio de periodistas puso su dedo en la llaga, se afirmaba en corrillos legislativos una justificación que no podemos descartar: el proyecto aprobado fue “traveseado” por algunos “asesores” que lo “distorsionaron”


De mordazas y mañosos

Un desaguisado legislativo ha desatado una tormenta de reacciones nacionales e internacionales contra el gobierno actual por la “Ley Mordaza”.
Cuando el gremio de periodistas puso su dedo en la llaga, se afirmaba en corrillos legislativos y salió a la luz pública una justificación que no podemos descartar: el proyecto aprobado fue “traveseado” por algunos “asesores” que lo “distorsionaron”. Verdad o no, es la campanada para que pongamos las barbas en remojo y asumamos una mayor supervisión a la hora de aprobar leyes que devienen en guillotinas para tirios y troyanos.
He participado en reuniones con ministros de este gabinete que advertían, que lo que iban a comunicar, era “Secreto de Estado” y “quedábamos bajo juramento”. Resulta que lo que allí se revelaba ya era del conocimiento nuestro o público. Por ejemplo, el tema de la Isla Calero, denuncia probada y comprobada que hice y cuyos resultados se conocen nacional e internacionalmente. Este ejemplo prueba que hablar de “secretos de Estado” y otras maravillas, son intentos por acallar voces de quienes tienen no solo la tarea sino el deber de informar a la ciudadanía con claridad, objetividad y transparencia.
Impedir hablar, frenar el ancla para detener el barco de la impunidad, cebar la artillería de la denuncia necesaria y patriótica, ablandar el cuero de la coyunda que sacude la conciencia de un país, dominar a quien se formó para formar y no para deformar, y evitar que haya derrames masivos de sangre luego de castrar a voceros cuyo deber es usar su profesión para liberar, sí es una MORDAZA.
En estos momentos difíciles para la ciudadanía: permisividad e indiferencia con nuestra soberanía nacional, dragados de ríos fronterizos negociados, trochas salvatruchas, Consejos Nacionales de Villanos, platinazos, negocios con los puentes “bailey”, criminalización de la protesta ciudadana, cachiporrazos a diestra y siniestra sin motivos reales, y ni qué decir del famoso Memorando del Miedo, o de los empleados de Tributación Directa que sufrieron amenazas por revelar las listas de los jerarcas evasores; o del funcionario del MOPT que recomendó no avalar por más tiempo el ilegal contrato con la empresa española Rtv; aprobar una ley confusa para regular un tema sagrado como la libertad de expresión es un crimen.
Conformo la Comisión de Redacción. En el año 2011 la presidí y tuve el cuidado y la ética para que cada ley aprobada, bajara al Plenario sin duda, mala interpretación y transparencia. En el caso de la Ley para nuevos impuestos del cantón de Poás de Alajuela el proponente del proyecto lo plagió de un texto vigente en España, ni siquiera le borró expresiones y conceptos que tienen significación en aquel lejano país. Incluía impuestos para “ambulancias aéreas” y para “institutrices” que prestaban servicios domésticos.
En 2012, se revisó la ley para la Plataforma de Valores, descubrí que una diputada oficialista presentó una “inocente” moción a punto de votarse. Por tener dudas solicité a Servicios Técnicos que aclarara si tal moción era de forma como se quiso hacer creer o si era por el fondo. Los expertos confirmaron mi sospecha y al sindicarla por el fondo la astuta diputada la retiró. La moción metía una palabra más al motivo fundamental de esa ley, y la transformaba hábilmente.
¿Cuántos golazos nos habrá metido el oficialismo en el Plenario por confiados o dormidos?
 
Claudio Monge Pereira
Precandidato del PAC