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Jueves 1 Abril, 2010

De lujo

Enorgullecen las noticias sobre el buen posicionamiento internacional que tiene nuestro país y el reconocimiento que se le da por parte de muy prestigiosas instituciones del mundo.
Son muchos los ámbitos —algunos jamás pensados— en los que Costa Rica ha demostrado su madurez y ello nos ha colocado, aun con nuestra pequeñez territorial, al lado de grandes naciones cuyas características nos distancian en mucho.
En estos últimos años hemos figurado en competitividad; como uno de los países más limpios del mundo; de los mejores en seguridad en América Latina; como destino turístico en diversas áreas como aventura o sostenibilidad; en temas de salud sobresalimos por la longevidad de la gente, por la erradicación de enfermedades, por la baja mortalidad infantil, por la expectativa de vida, por la medicina universal que es un modelo a seguir y otras muchas referencias.
Estos logros son resultado de acciones bien llevadas y de buscar para el país los beneficios que cada una de las tareas procura… sin pretensiones de los reconocimientos obtenidos. Por ello es gratificante saber que se están haciendo bien las cosas y que además esto se reconoce internacionalmente.
Lo anterior se debe —a mi juicio— a la correcta dirección que llevan quienes rigen nuestros destinos como nación. En mucho no hemos valorado, ni explotado al máximo, el tener un Presidente de la República que posee a su haber un Premio Nobel de la Paz. Este galardón es una carta de presentación invaluable, que de seguro nos ha abierto las puertas en muchos países y en muchas negociaciones. Sí, nosotros lo tenemos y por ello deberíamos enorgullecernos más, pero no es así. Ahí está y nada más.
Aquí se aplicaría muy bien el adagio de que “nadie es profeta en su tierra” y por ello nuestra vista se mantiene fija en otros horizontes, valorando poco lo mucho que sí tenemos y que podemos disfrutar.
Es facilísimo encontrar los puntos negativos y los defectos en todo y por lo general estos prevalecen, aun en las situaciones más diáfanas. Como seres humanos resaltamos en los demás los defectos y falacias, pero nos cuesta mucho reconocer los atributos y bondades de las cosas o personas.
El equipo que nos ha gobernado ha demostrado un gran compromiso con nuestro país y con la función que tiene a cargo. Para este y cualquier gobierno debe ser muy difícil trabajar cuando parte del equipo renuncia o se retira por las razones que sean y con ello rompe el hilo de las acciones que se están desarrollando. Aún más difícil debe ser tratar de orquestar un grupo trabajando junto o bastante unido para lograr objetivos que sean de beneficio para el país.
Por ello y con todo lo que pueda acarrear el reconocer la excelente función que ha desempeñado el equipo de gobierno actual, es meritorio resaltar que como no ha sucedido en muchos años, nuestro pequeño país se ha destacado y se destaca en el mundo.
Acentúan ese equipo varias mujeres que han demostrado su profesionalismo e integridad en un territorio de por sí machista, razón por la cual el trabajo y resultados deberán ser dobles.
No es de dudar que ellas desempeñan sus tantos roles de madres, esposas, abuelas, amigas, de una forma destacada como profesionales que son. Y he aquí otro gran mérito, nuestro país ha abierto ese espacio para que la mujer aporte sus conocimientos con la calidez, desprendimiento y suavidad propias de ella, sin dejar de ser férrea al momento de dar la lucha por obtener logros en sus proyectos.

Patricia Duar
Directora ejecutiva ACOPROT