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Viernes, 22 de febrero de 2019



FORO DE LECTORES


De los Paganini y la bancarización

| Martes 14 diciembre, 2010


De los Paganini y la bancarización

Un estudio recientemente presentado por la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), que elaboraron los economistas Edna Camacho y Ronulfo Jiménez, nos alertó de que solo la mitad de la población que accede a productos financieros pasivos (cuentas de ahorro, corrientes, certificados de depósito) lo hace de manera formal, es decir, a través de bancos o entes financieros no bancarios. A la vez, solo el 60% de ese grupo, lo que equivale a decir un poco más de la cuarta parte de la población, utiliza un único producto financiero pasivo, el cual usualmente es una cuenta de ahorro (o corriente).
En contraste, solo el 36% de la población está formalmente servida en el acceso a un producto financiero activo, es decir, préstamos. Pero un 28% accede a préstamos por medio de entes no formales (comercio, casas de empeño y préstamo) y de esos alrededor del 30% lo hace como crédito en comercio. Una tercera parte de quienes tienen entre 18 y 29 años obtiene créditos a través de estos entes no formales; mismo resultado porcentual que se presenta en las amas de casa, independientes y estudiantes, cuando la medición se visualiza por grupos.
Como es de esperarse la gran mayoría de quienes acceden a estos créditos por medio de entes no formales son quienes ostentan los niveles de ingreso menor y también quienes tienen la menor escolaridad. El 70% dijo emplear a estos entes no formales por motivos de facilidad de trámite, dinero inmediato y pocos requisitos.
Además, para el 50% de la población el peso de su deuda (medida como porcentaje del ingreso familiar) es mayor al 20%, ¡sin lugar a duda subestimado por pena! Mientras que el 64% dijo acceder a tarjetas de crédito y el 47% financiarse con dicha tarjeta.
Ya todos sabemos que en la mayoría de los casos los anuncios publicitarios lo que buscan es vender productos a gente que realmente no los necesita o realmente no puede acceder a ellos. Como dice Chris Hooper, un reconocido director de anuncios publicitarios de multinacionales, esas imágenes lo que buscan es “estimular comportamientos inmaduros, irresponsables, hedonistas, egoístas y narcisistas”.
La campaña publicitaria de un reconocido almacén de electrodomésticos que lleva como eslogan el famoso “tome chichi” y que iguala a una empleada doméstica con su adinerado patrón, pues ella también posee un televisor como el de los Paganini, nos pone de cara a una realidad no ajena a los resultados del estudio de la ABC. Como en efecto, se constata en el estudio de Camacho y Jiménez, solo el 50% de la población tiene un producto pasivo, principalmente una cuenta de ahorro o corriente, en tanto, el 43% se encuentra totalmente excluido de esos productos apenas le alcanza para el día a día y por eso maneja el efectivo, sin embargo, un 28% accede a créditos en entes no formales como el famoso almacén del anuncio.
Obsérvese de los resultados del estudio que se trata principalmente de personas entre los 18 y 29 años, con el menor ingreso y escolaridad, cualquier semejanza con la doméstica de los Paganini es pura casualidad.
Lo que para nada es casualidad es que esos sean los grupos más vulnerables y que por tanto los mensajes publicitarios hábilmente diseñados sea a ellos a quienes van dirigidos aprovechándose de su baja escolaridad para poder decodificar el mensaje subyacente en esos anuncios.
Curiosamente, lo que no dicen esos mensajes es el costo que representa para la doméstica llegar a “parecerse” a sus patronos, pues aunque quieran romper con el esquema de los precios altos, lo cierto es que las mayores tasas de crédito se encuentran en el sector no bancario. De ello dan fe innumerables estudios efectuados por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio.
No pretendo criticar a los publicistas, están en todo su derecho y en su trabajo de tratar de convencernos de que podemos llegar a ser los Paganini, pero lamentablemente la escasa cultura financiera que tenemos los costarricenses y que queda evidenciada con el estudio de la ABC, nos enseña que no son los Paganini a quienes les hacemos el “tome chichi” sino a nosotros mismos.

Wilberth Quesada Céspedes
Periodista