Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 25 Enero, 2012


PIZARRON
De la crítica política

Algunos críticos políticos en el país me parece se equivocan al tratar temas como ingobernabilidad, crisis del bipartidismo y de ciertos partidos políticos, descrédito real de ciertos dirigentes políticos, vacío político y vacío de poder, participación ciudadana y otros. Veamos.
El tema de ingobernabilidad, introducido en la administración Figueres, en cierta manera se asoció al peso que tenía, y sigue teniendo la Sala IV en la vida nacional y en la toma de decisiones de las autoridades políticas. Pero, no es el que no se les permita gobernar o administrar, el problema es que en sus acciones cometen violaciones legales, procesales y constitucionales que la Sala corrige, con los efectos negativos que eso tiene para la administración que las impulsa y en la imagen proyectada en los ciudadanos, de no dejar trabajar.

Lo mismo ocurre al señalar la cantidad de instituciones públicas que existen, más de 300 en el Presupuesto Nacional, que no existen por sí sino porque son creadas por decisión política de distintos gobiernos, con apoyo del Poder Legislativo, lo cual está justificado en acuerdos de gobierno y políticos que las impulsan, como en los programas electorales de gobierno, y otras resultado de las relaciones comerciales e internacionales que tenemos, procurando mejorar el aparato estatal y la acción de gobierno sobre los ciudadanos.
Esto al margen de los planes quinquenales que en la práctica no funcionan, porque no se les da continuidad ni hay acuerdo político nacional para impulsarlos como políticas de Estado, los que devengan un gran gasto de recursos financieros y humanos en su elaboración, más como ejercicio teórico político que en perfeccionar el sistema político y democrático nacional.
El tema de la crisis del bipartidismo de los partidos tradicionales es el más manoseado en esta década. La verdad es que solo Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC) han gobernado el país y han mantenido las fracciones más grandes legislativas, cuando han gobernado, y no parece en el horizonte que haya otra opción partidaria, como en 2006, que de haber ganado Acción Ciudadana (PAC) el gobierno solo hubiera cambiado uno de los interlocutores del bipartidismo gubernamental. Las elecciones de alcaldes de 2010 demostraron que el PUSC sigue siendo la segunda fuerza política cogobernante.
No se sabe qué pasará con el PAC por el pacto realizado con el PLN, con motivo de la reforma fiscal, ni qué sucederá el 1° de mayo en la Asamblea Legislativa, donde el PAC y el PLN pueden unirse, para continuarlo. Pero este escenario legislativo no es el nacional ni el de gobierno, hasta sin alterar.
La crisis de los partidos debe verse en función de su existencia real, su capacidad de enfrentar situaciones de disidencia y escándalos de cualquier tipo, en hacer alianzas y rehacer pactos legislativos. En este sentido la crisis en partidos pequeños es mayor que en los tradicionalmente grandes.
Inevitablemente, para todos el partido de gobierno siempre es el referente, con él pactan poco o mucho. En esto nada ha cambiado este año, por más que el PLN no presida el Congreso.

Vladimir de la Cruz