Logo La República

Lunes, 19 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


De cal y de arena

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 14 febrero, 2008


De cal y de arena

Alvaro Madrigal

Porque está mediatizada, la prensa está comportándose temerosamente. Esta es la corrección que yo haría a la queja del periodista Javier Rojas (Extra, 9/II/08) de que la prensa deportiva es ahora muy temerosa. El mal va más allá del periodismo deportivo y es regla de mala conducta del periodismo contemporáneo, a mi juicio —y no es una generalización— porque intereses comerciales (y también políticos) interfieren en la independencia del medio y restringen la crítica. Si añadimos la limitada formación cultural de muchos periodistas, el cuadro se complica y deja en pie la afirmación de que, al menos en el periodismo, el pasado fue mejor. No es que ayer no hubiese periodistas mercenarios coexistiendo con empresarios proclives a subastar los principios deontológicos de la profesión. Es que lo de hoy toma otro cariz por sus dimensiones y efectos sobre la calidad de la democracia y de la libertad. Las desafía la concentración de medios de comunicación, las socava la alianza del poder económico y el poder político que utiliza el poder mediático como palanca al servicio de una visión económica, social y política de Estado y discrimina —desde el escritorio del magister dixit— su acceso con manifiesto sentido excluyente. Se pierde independencia y se desvanece el espíritu crítico; la principal víctima es el principio de veracidad. Las concentraciones de medios de comunicación facilitan la manipulación de la noticia, los negocios y el favor del César. Ningún ególatra gobernante repudia este comportamiento. A la par van quedando pequeños espacios por los que se filtra la crítica y se rescata la verdad en un ejercicio en cierto modo épico si se toma en cuenta la enorme dificultad para sobrevivir cuando la publicidad llega a cuentagotas y las presiones de los grandes conglomerados políticos y financieros sacan sus garras.

Contrasta el presidente José María Castro: “Creo que la expresión de la verdad, aún la más amarga, conviene al gobernante que como yo, tiene el valor de abdicar ante ella sus errores, y el sincero deseo de tomarlas por base de sus actos”. Todo un faro para orientación de una sociedad que no termina de entender el significado de la intolerancia. Sí, la del memorándum Arias-Sánchez-Casas, la de la canaria red de emisoras, la de la exclusión del espacio de Alvaro Montero, del guillotinazo a Julio Corvetti, del linchamiento de Eugenio Trejos y de Oscar López. Las experiencias las acopia el Observatorio de la Libertad de Expresión acumulándoseles las denuncias de la diputada Elizabeth Fonseca y de los periodistas Pilar Cisneros, Ignacio Santos y Alejandro Vargas publicadas estos días. Verdades a medias, noticias influidas por el temor, represión del espacio de la libertad de opinión... ¿de qué tipo de periodismo hablamos?