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De cal y de arena

Alvaro Madrigal [email protected] | Jueves 22 noviembre, 2007


De cal y de arena

Alvaro Madrigal

Fuerte de carácter pero no arbitraria. De firmes convicciones pero tolerante. Con habilidad para conducirse ante los medios de comunicación colectiva pero sin caer en el abuso. Así veo a doña Karla González Carvajal, ministra de Obras Públicas y Transportes, usufructuaria de un activo anhelado por los políticos y por quienes dicen no serlo a pesar de estar en el actuar político: doña Karla goza de buena prensa. De ahí que no haya sufrido la pesquisa periodística aun cuando su Ministerio hierve por problemas insolutos que le han caído encima y que tienen que ver con la arruinada infraestructura vial, con la saturación portuaria, con la inexplicablemente consentida rebeldía de Alterra y con los sensibles desafíos que se dan en el mundo de la Ley de Tránsito, agravados por la vocación del tico por el desacato. Ni siquiera se le cuestiona su paso por el MOPT como viceministra durante el “abelato”, el cuatrienio que se dedicó a llenar la botija con los impuestos al ruedo no invertidos a pesar de que la ley los asignó específicamente a la reparación de carreteras y caminos. El saldo fue ruinoso. Ya como ministra la Licda. González —avalada por el primer mandatario y el Ministro de Hacienda— quitó los sellos de la rebosante caja de caudales y empujó un dinámico plan de inversiones para mejorar la red vial. Cuadrillas, máquinas y camiones reaparecieron por uno y otro confín, se taparon los huecos y hasta algo tan elemental —la limpieza de maleza— se dio. Pero ¿sería solo una “operación maquillaje”? Porque bastó una primera temporada de lluvias —recia, por cierto— para perder la batalla. Otra vez, las empresas constructoras de carreteras serán agraciadas con un nuevo contrato de obra pública que solo doña Karla podrá decirnos si será para otro maquillaje porque ni el dinero ni el tiempo dan para más. ¿Hasta cuándo?
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En otros expedientes legados por el “abelato” —la fallida legislación sobre concesiones, la saturación portuaria y el caso Alterra— a la Ministra le espera mucho trabajo como jerarca del sector que es. En el primero, apenas se ponen en movimiento las cosas. Hay resoluciones que apuntan acción en Caldera, no así en Moín y Limón. Pero en cuanto a Alterra, el MOPT de doña Karla se ha conducido con excesiva benevolencia y tolerancia, tanto como para motivar al ex contralor general de la República, Rafael A. Chinchilla, a declarar que solo “la fortaleza jurídica y moral de la Contraloría ha impedido una página más negra”. De seguro, en alusión a los pagos no autorizados, comisiones, sobreprecios y al inventado desequilibrio financiero que se ha querido cubrir con cuatro addendum, una prórroga de cinco años y por ahí un ingreso extra de $300 millones, con el impedimento de la construcción de cualquier otro nuevo aeropuerto. Es de esperar que esa imagen de mujer fuerte se manifieste en el manejo de los desafíos acumulados en el mundo de la Ley de Tránsito cuyas normas hay que actualizar y endurecer, pero sin omitir la exigencia de cuentas a la policía de tránsito. ¿Para qué penas mayores si los agentes brillan por su ausencia o son unos mordelones, para gozo de la innata vocación de muchos por irrespetar la ley?

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