Humberto Pacheco

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Martes 12 Noviembre, 2013

¿Para que una nueva Agencia si una Dirección General bien asesorada y equipada para cobrar los impuestos a quienes no pagan es más que suficiente?


TROTANDO MUNDOS

De absurdos, homofobia y otros menesteres

No sorprende que haya quienes apoyan la creación de una nueva Agencia para duplicar el trabajo de la Tributación Directa. Crear muchas instituciones para duplicar el esfuerzo de una con la misma o mayor ineficiencia es la forma como resuelven en este país las ineficacias institucionales.
La pobreza, la vivienda, el suministro de agua, la Juntas de Educación son solo unos pocos ejemplos de multiplicidad de agencias con el mismo fin. Estas consumen la mayoría de los fondos destinados a su objetivo en salarios y regalías y en ese enjambre institucional se hace muy difícil seguirle el rumbo a los dineros públicos que administran. Esta nueva agencia, por supuesto, significaría nuevos huesos públicos (de los que sobran miles de miles) que muchos ven con ojos oportunistas.
¿Para que una nueva Agencia si una Dirección General bien asesorada y equipada para cobrar los impuestos a quienes no pagan es más que suficiente? Ahora bien, sí ésta viene a evitar los abusos y las persecuciones que se dan, y que es algo que nadie ha abordado, enhorabuena. Pero lo dudamos seriamente.
Un Financial Times reciente reporta que los fabricantes norteamericanos, no solo los grandes nombres, están comenzando a producir en su propio país. No sabemos sí el Gobierno lo está tomando en cuenta al proponer cambios fiscales, pero cambiar las reglas del juego podría producir un éxodo que ya altos ejecutivos de dos grandes transnacionales han advertido públicamente.
No hay que ser técnico de NASA para entender que los gravámenes que se imponen dizque a los ricos- como llaman los demagogos a los productores- siempre recaerán sobre los consumidores. Sí a esto agregamos el daño al empleo, es esperable como resultado una crisis laboral.
Que clase de bajeza la de la afición saprissista. Tristeza nos da que la gente buena se esté alejando de los estadios por su inexcusable conducta. Las injustificadas ofensas al Portero Víctor Bolívar ameritan que la blandengue autoridad deportiva correspondiente obligue al Saprissa a jugar unos cuantos partidos a puerta cerrada. Talvez- y decimos talvez- eso controle a esa masa desorbitada.  Es falta de Fair Play, aunque la verdad es que no saben lo que quiere decir.
Ni que decir de la fanaticada de la Vieja Metrópoli, otrora sede cultural del país, hoy poblada de pachucos homofóbicos y racistas. Igual sanción merecen, también por varios juegos, de modo que se sienta.
Sucede esto en contraste con la hombrada que se jaló la Liga Deportiva Alajuelense. Morados- aunque cada vez más desteñidos- seguimos fieles a nuestra consigna de que equipo que represente a Costa Rica es equipo al que apoyamos, por lo que nos sentimos orgullosos de la gesta alajuelense en México y no escatimamos elogios para su director técnico y su plantel.
Del Banco Popular nos notificaron que sí no les damos la dirección de nuestra casa, no nos enviarán estados de cuenta. Ni aunque les dimos apartado, dirección de oficina y teléfono. No, no hemos solicitado ningún préstamo ni les debemos dinero. Se trata del nuestro que ellos tienen en custodia.
¿Habrase visto mayor arbitrariedad y violación a la privacidad y la seguridad? En verdad los bancos, como cualquier otra entidad, son las personas que los manejan.

Humberto Pacheco
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