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Viernes 28 Marzo, 2008


De seguridad pública a seguridad humana



Nuestra población ha manifestado lo intranquila, alarmada y preocupada que se siente, ante la creciente ola de violencia e inseguridad que flagela a todo el país. Me uno a este llamado unísono, que nos invita a reflexionar, sobre las medidas que se deben implementar para proteger la vida de nuestros hijos, padres, amigos, hermanos y en fin, toda la población costarricense. Quisiera empezar felicitando al señor ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, por los operativos realizados en los últimos días, donde nuestra policía ha salido a las calles, tratando de recuperar los espacios de los costarricenses.
Sin embargo, llamo la atención para que no nos engañemos; si bien es cierto estas represiones son necesarias en estos momentos, no son realmente las que van a resolver el problema de la delincuencia, ni de la inseguridad en Costa Rica. La solución radica en atacar el mal desde la raíz. Yo creo que ninguna persona que pueda escoger desde niño, entre ser un delincuente o ser una persona productiva, va a escoger ser un delincuente. Son las faltas de acceso a la educación, a la vivienda y a la salud, las que hacen que algunos sectores sociales sean marginados y conducidos a convertirse en delincuentes.
Haríamos mal nosotros, los políticos, de limitarnos solo a reprimir la delincuencia mediante la acción policial, el aumento de las penas, creando nuevos delitos, invirtiendo el presupuesto del Estado desproporcionadamente en una policía represiva. A la clase política de este país, no se le debe olvidar que fueron muchos millones de millones de colones que se robó un grupo de políticos corruptos. Dinero que debió invertirse en oportunidades, para evitar que niños que en ese momento tenían cinco o siete años, se hubieran convertido en jóvenes de diecisiete, que están hoy La Reforma.
Solo a manera de ejemplo recordemos: los Certificados de Abono Tributario, Aviación Civil, BICSA, el Fondo Nacional de Emergencias, el Banco Anglo, el Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (FODESAF) y podría aquí seguir citando otros casos en que algunos políticos corruptos de este país robaron.
Asumamos ese compromiso social. Hoy quiero llamar a una reflexión para que no se repita la historia lamentable que pasó en Nueva York con las teorías y las políticas del alcalde Giuliani, donde dijo vamos a reprimir, ¿y a quiénes terminaron reprimiendo? A las etnias negra, latina, a los más pobres y al final de cuentas, los ciudadanos le tenían más miedo a la policía que a la misma delincuencia. No repitamos falacias, donde nos quieren vender la teoría del famoso derecho penal del enemigo, donde debemos de cortar garantías procesales, donde debemos aumentar penas, donde debemos tirar la policía a reprimir, porque esa no es la solución.
Extiendo este pensamiento al pueblo costarricense y también a mis compañeros de gobierno, para que ahondemos en lo que esta administración está haciendo con el tema de la vivienda, de las becas, con el rescate de los niños que no pueden ir a estudiar. Tomemos conciencia, y de alguna forma paguemos esta deuda histórica de esos políticos corruptos, que se robaron los fondos de comedores escolares, de hospitales, de EBAIS y que, posiblemente incidieron en cambiar el destino de niños que iban a ser útiles a la sociedad y terminaron convirtiéndose en delincuentes o drogadictos.
Tengamos claro por donde hay que caminar, evolucionemos de un concepto de seguridad pública a un concepto de seguridad humana.

Alexander Mora Mora
Diputado
Presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Justicia y Políticas Carcelarias del Parlamento Latinoamericano