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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


De ocurrencias, tiros vivos y déficit fiscal

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 03 agosto, 2018


Sinceramente

De ocurrencias, tiros vivos y déficit fiscal

Ha aparecido en los diarios que el Gobierno de Costa Rica ha comprado este pasado diciembre, en un concurso que duró muy pocos días, un hermoso avión que dicen usará el Ministerio de Seguridad Pública en la vigilancia aérea de nuestro territorio. Un King Aire 250 Slick es hermoso, pero no es exactamente para reconocimiento. Un King Air 350 ER que es solo para reconocimiento no tiene un precio de lista como el que los medios han dado a conocer. Algo debe ser plenamente explicado. Hay extremos que no son totalmente claros para la ciudadanía. Un hermoso avión de pasajeros de doble propósito susceptible de ser utilizado para transporte de personas dentro y fuera del país quizás fue el resultado. Este modelo de aeronave, el King Aire 250, ha sido usado en Costa Rica para vigilancia aérea en la lucha contra el narcotráfico con un avión decomisado al narco. ¿Por qué no solicitamos aviones navales en donación a la Marina de Estados Unidos de los que por reorganización operativa son equipos en excedente por parte de las fuerzas norteamericanas? ¿No habría sido más barata una donación? ¿Y los dos M28 Sikorsky aviones de ala fija, que fueron usados por el otrora sexto grupo de operaciones especiales de ultramar, donados y aparentemente próximos a ser recibidos para vigilancia naval? En fin, esperemos las explicaciones oficiales. Confiamos en el señor Ministro de Seguridad Pública.

 En medio de una crisis fiscal tan severa esta ocurrencia no ha caído bien. No hay lógica en comprar en más de ¢4 mil millones una aeronave cuando el déficit está rondando el 8% del PIB. Para justificar su adquisición se dice que el dinero empleado es producto de decomisos al narcotráfico, otros que es producto de la ley que grava las sociedades anónimas. Con un presupuesto financiado en cerca del 50% y con un hueco de 600 mil millones no contemplado por la administración anterior y pidiendo el gobierno más impuestos, resulta para los contribuyentes algo desagradable esta compra de un hermoso avión descrito como transport attache, para transporte diplomático y Vip.

En estas circunstancias fiscales, lo útil, lo conveniente, lo agradable, lo bueno tiene una prioridad diferente y menor a lo urgente y a lo indispensable. Espero que no sigan apareciendo ocurrencias porque de ellas estará empedrado el camino a nuestra perdición.

Un tiro vivo que sufre el gobierno actual del PAC, que lo produjo la anterior administración, resulta en los 600 mil millones de faltante que no fue contemplado, dicen que por error, en el anterior presupuesto. Se dice y se piensa en las calles que el gobierno anterior, pensando que un partido adversario gobernaría, dejó esto disimulado y sin presupuestar para que lo sufriera otro. Quien lo iba a sufrir era el país, éramos los costarricenses, pero ahora, obra de los vaivenes electorales, lo sufre el propio PAC, el de don Carlos Alvarado, cortesía del PAC de don Luis Guillermo Solís.

Esto es lamentable, muy lamentable, ya que ponen al Ministerio de Hacienda a correr, a captar, a pagar mayores intereses por no haber planificado o por haberlo hecho según algunos con intereses e intenciones aviesas. Muy lamentable. Excusas podrán ensayarse, pero lo cierto es que el gobierno anterior heredó también al actual el faltante no presupuestado de nada menos que ¢600 mil millones. Esta cifra, que difícilmente se entiende dado el número de ceros, no se la brinca con garrocha el gobierno actual ni ningún gobierno.

Ahora los expertos habrán de descubrir y destapar cuanto es el verdadero déficit fiscal, ya que con trucos tal vez se disimuló su gran cuantía. Confiamos en la distinguida y capaz señora doña Rocío Aguilar para atender y resolver este desaguisado.

Hay que atender las causas del déficit fiscal. Hay que erradicar sus raíces. Hay que eliminar, o al menos controlar, los disparadores del gasto público. Hay que detener de inmediato las pensiones de Hacienda para que no se sigan otorgando nuevas. El gran monto pagado no es todo de pensiones de lujo. No todas las pensiones de Hacienda son de privilegio. Hay que detener los pluses, anualidades y distorsiones de los privilegios otorgados a los empleados del sector público. Es insostenible tal modelo de remuneración. Hay que eliminar los salarios de capricho y país petrolero que se pagan en Costa Rica en las instituciones autónomas, en los bancos del Estado, en algunas instituciones cuyos salarios están en relación con su abultado tamaño. Hay que evitar que el presupuesto siga financiándose en cerca del 50%. No olvidemos que los intereses de esas deudas para mantener desperdicios, excesos, salarios un 50% más altos que los de los privados que pagan los impuestos para cubrirlos, duplicaciones y privilegios no las controlamos y por cada uno por ciento de aumento del interés el costo de la deuda crece en 170 mil millones. ¿Por qué no se modifica el Código de Trabajo para que no se tengan que pagar la cesantía y el preaviso cuando las personas se pensionan? Pensiones de lujo acompañadas por sólidas fortunas de cientos de millones son repugnantes al país entero.

El país debe liberar al Ministro de Hacienda de las leyes que atan sus manos o le mandan dar recursos de los que carece a sectores e instituciones o al Poder Judicial. Costa Rica en esta coyuntura debe poner freno y coto a los vicios que la política del pasado nos legó.

El Presidente y la Ministra de Hacienda deben proceder como buenos padres de familia y evitar a toda costa junto a los diputados en la Asamblea Legislativa que la crisis nos lleve a extremos que harían palidecer la crisis de los años 80.

Por Costa Rica debemos mostrar seriedad y descartar todas las mediciones del costo político así como las posiciones demagógicas de decir que defienden a las clases menos favorecidas cuando una gran devaluación e inflación sería devastadora para esas clases desfavorecidas.

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