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Miércoles 30 Diciembre, 2009

Darse algo de ánimo

En Costa Rica damos espacio a la crítica, a los cuestionamientos y a la sospecha. Muchas veces lo negativo llena nuestra cabeza más que aquellos asuntos que, como sociedad, nos dan aliento. Por eso quiero hacer una reflexión de aquellos aspectos por los que, como país, deberíamos sentirnos orgullosos ante el mundo y las pasadas generaciones. Nunca está de más darnos algo de ánimo antes de comenzar un nuevo año.
Como joven costarricense, que tuvo la oportunidad de estudiar economía y finanzas en Inglaterra, permítame compartirle una breve reflexión sobre lo que la sociedad costarricense significa ahora para mí, luego de haber compartido durante algún tiempo con gente de muchas partes el mundo. A mi criterio, Costa Rica tiene una de las sociedades más vanguardistas en el mundo. Mi conclusión final giró en torno a tres ejes que son muy difíciles de armonizar al mismo tiempo: la paz, la protección ambiental y la solidaridad. Y por ello el motivo de este artículo de reconocernos a nosotros mismos como gente especial.
Costa Rica puede sentirse orgullosa de ser una nación pacifista, verde y con un amplio sentido de la solidaridad. Esta combinación de factores no es fruto de la casualidad. Por ejemplo, en Costa Rica abolimos el ejército, resolvemos los problemas sociales hablando y hasta vemos con malos ojos aquellos que hablan de armas. Las fuerzas militares simplemente son exóticas para los costarricenses. Y aún resulta más sorprendente para los extranjeros saber que un país no le teme a que lo invadan porque ha sabido llevarse bien con sus vecinos.
La cuarta parte del territorio nacional es protegido. Alrededor del 5% de la biodiversidad del planeta es conservado en nuestros bosques y contamos con una agresiva política conservacionista. En definitiva, Costa Rica ha demostrado que darle un espacio a la naturaleza es posible.
Asimismo, contamos con un sistema que prioriza las garantías sociales, la educación y la salud para la promoción de oportunidades para los que menos tienen. Esta solidaridad se manifiesta fuertemente en la respuesta de la sociedad civil luego de algún desastre natural. El tico tiene un corazón solidario.
La relevancia de estos factores “a la tica” trasciende aún más si estos principios los elevamos a una escala global. Solamente imaginemos como sería el mundo si Irán fuera menos beligerante, China menos contaminante, o Estados Unidos con un sentido más amplio de cooperación internacional. ¿No sería acaso el mundo un lugar mejor?
Ciertamente, Costa Rica tiene razones para celebrar y considerarse a sí misma exitosa en su intento de ser diferente, para bien, ante el resto de naciones. No por coincidencia la agencia británica New Economics Foundation (NEF) situó a Costa Rica como el país más feliz del mundo durante este año.
Estas virtudes descritas anteriormente también son ventajas competitivas que permitirán el desarrollo del empresario nacional y la atracción de inversión extranjera. Creo que tenemos las condiciones para ser un modelo ejemplar a seguir en el mundo. Visualizo el hecho de caminar la vía que tomó Irlanda o Singapur, pero más verde y enfatizando más un estado social inclusivo y generador de oportunidades para todos. Definitivamente, sería reconfortante escuchar en un tiempo, por parte de otras naciones: “vamos a hacer las cosas como los ticos las hicieron”.

MSc. Fernán Campos
1-1154-0182

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