Culpar a los demás
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Culpar a los demás

El ser humano tiene la tendencia natural de culpar a los que lo rodean ante cualquier contratiempo. Esta no es una buena práctica gerencial

A diario, casi sin darnos cuenta, recibimos pequeños estímulos negativos en forma de errores, fallos, problemas y fracasos. De manera inconsciente tendemos a culpar a los demás.
Esa actitud genera más frustración que satisfacción, porque damos por hecho que no somos dueños de nuestro entorno y son los demás los que hacen que las cosas fallen. En gerencia, señalar a los demás como culpables no es más que un síntoma de debilidad.
Un equipo de trabajo no es más que el reflejo de quien lo dirige. Si el equipo no es bueno deben existir problemas de coordinación o, los miembros están reaccionando así a los estímulos del gerente.
El gerente eficaz será responsable de sus actos, pero también de los posibles errores o deficiencias de su equipo.
Evitar recurrir de forma continuada a echar la culpa a los demás nos ayudará a mejorar en tres campos fundamentales del éxito en la gerencia:

• Proponer: Cuando dejamos de ser responsables dejamos de proponer, al fin y al cabo las cosas no dependen de nosotros. Proponer supone incentivar la creatividad e impulsar la mejora de todo el equipo. Lo siguiente será sentir que estos aportes que hacemos nos motivan y nos permiten crecer a nosotros y a todo el equipo.
• Aprender: No hay ningún factor que ayude más a aprender que el fracaso. Decía Winston Churchill que “el éxito consiste en aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.
• Abandonar la queja y reaccionar: Quejarse de forma constante es un vicio que demuestra además de inconformidad, falta de preparación y de ingenio. La queja continua paraliza, así que la respuesta está en la reacción.

Antes de señalar con el dedo los errores ajenos, pensemos en cómo podemos solucionar, proponer y aprender en lugar de quejarnos.

Francisco Avilés R.
Socio-director Cross&Grow
[email protected]

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