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Cuidado con su alimentación
El mal equilibrio en los alimentos es resultado de una pobre educación alimentaria

¿Qué calificaría como comida chatarra?
Es la comida que no está equilibrada nutricionalmente. Por lo general nos aporta cantidades altas de grasa, sodio y azúcares; a su vez, contiene poca cantidad de vitaminas, minerales, fibra. En esta categoría entran las frituras y repostería con grasas saturadas y trans.

¿Recomendaría eliminar la comida chatarra de sodas de escuelas y colegios?

Lo que yo recomiendo es educación, tanto a los padres o responsables de los niños como a maestros y personas que están encargadas de elaborar los alimentos. Todo con moderación cabe dentro de una dieta equilibrada, no se debe designar los alimentos como buenos o malos, sino fomentar el consumo de los que contienen más nutrientes y que sean más beneficiosos para cada población específica.

¿Han aumentado o disminuido las enfermedades en los menores por una mala alimentación?

En nuestro país contamos con la Encuesta Nacional de Nutrición, la cual refleja aspectos como: la anemia ha disminuido de un 26,4% en 1996 al 7,6% en la encuesta 2008-2009. La prevalencia de obesidad y sobrepeso en niños de cinco a 12 años aumentó de un 14,9% en 1996 a un 21,4%.

¿Qué recomienda para que los niños y adolescentes consuman más alimentos saludables?

Que se inicie en la casa con el ejemplo. Si los padres no hacemos nuestra labor de dar el ejemplo no solo con la alimentación sino con el deporte y hábitos sanos, no podemos pretender que los niños mágicamente coman saludable.

¿Cuáles estrategias recomienda para acostumbrar a los niños a comer mayores porciones de frutas y verduras?

La más importante es el modelaje constante de los padres. Es importante mencionar que un alimento debe ser probado hasta ocho veces por un niño para que le guste y se acostumbren al nuevo sabor. Además, debemos elaborarlos de maneras distintas para lograr que prueben el mismo alimento de diferentes formas y sea mejor su aceptación.

¿Quiénes son los responsables de la mala alimentación de los niños y adolescentes?

Cuando toda la evidencia que tenemos se unifica, es claro que la epidemia de obesidad no se puede arreglar con una solución simple, muchos factores contribuyen al problema, como el entorno, los hábitos de nuestros amigos, qué comida está en nuestra casa y en las tiendas locales, el factor biológico; hay predisposiciones genéticas para almacenar grasa, para sentir saciedad más rápido, hasta para tener las papilas gustativas más sensibles y por último el factor económico; la comida chatarra es más económica que los productos frescos.

Vanessa Chaves
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