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Miércoles 3 Septiembre, 2008

Cuenta Satélite de Turismo y visión de Estado


La semana pasada fue dictaminada positivamente la Ley para el Fortalecimiento del Desarrollo de la Industria Turística Nacional. La cual crea un impuesto de $15 a los boletos aéreos adquiridos en el exterior para ingresar al territorio nacional.
Los ingresos obtenidos por el nuevo impuesto tendrán como destino específico “la promoción, mercadeo, planificación y el desarrollo sostenible del país como destino turístico”.
Lo anterior tiene dos buenas cosas, los recursos no son para uso exclusivo en promoción y mercadeo, sino que involucra dos aspectos fundamentales, la planificación y el desarrollo; y segundo, no incluye el pago de planillas ni el de gastos administrativos del Instituto de Turismo, lo cual es positivo. Si bien la ley usa el mecanismo de “destino específico”, el cual tiene sus bondades para el sector, no se debe perder la visión de Estado ni desaprovechar esta oportunidad para investigar más y desarrollar nuevos productos, así como para seguir planificando el crecimiento turístico del país. La ocasión es propicia para refrescar y rescatar el concepto de Cuenta Satélite del Turismo.
La Cuenta Satélite mide la actividad económica del sector como un todo, a través del Producto Interno Bruto. Pero no se limita a ello, sino que calcula diferentes variables que revelan la actividad productiva del turismo en su conjunto. Refleja el ingreso generado, cómo se distribuye entre los propietarios de factores productivos, en qué gastan los consumidores, quiénes son los agentes económicos intermedios y cuánto aportan a la actividad, qué y cuánto se importa, entre otras cifras. Es un instrumento valioso que genera gran cantidad de información para trazar las políticas de turismo, y que requiere más que ser explicado, trabajar con él, sacarle provecho y usarlo como herramienta útil.
Corría el año 2000, y junto a don Eduardo Lizano, presidente del BCCR en aquel momento, iniciamos la tarea de establecer en el país la Cuenta Satélite de Turismo.
Así, y de acuerdo con las normas internacionales, se inició el trabajo el cual señalaba la necesidad de ampliar la capacidad analítica de la contabilidad nacional para valorar determinadas áreas de interés social, como el turismo, sin distorsionar el sistema central de la economía. Esto le permitiría al sector lograr su justa ubicación e importancia dentro del aparato estatal y la economía nacional, y con ello, mayor músculo a lo interno del gobierno para lograr mejores presupuestos. Para muestra un botón, se pasó el presupuesto de turismo de 1999 de $4 millones a $12 millones en 2002.
Esos recursos junto a los nuevos indicadores permitieron impulsar una política de turismo, que gracias a la investigación, permitió planificar y establecer derroteros claros para el desarrollo futuro. No solo se fortalecía la imagen de país ecoturístico, sino que también se promovía el concepto de hoteles boutique eco-confortables, apoyaba la pequeña y mediana empresa turística como opción laboral y económica, establecía líneas de crédito en la banca nacional, introducía la policía turística, los famosos “poli-cletos”, y la demarcación de principales vías turísticas para mejorar la seguridad, entre otros. Además, se dio un renovado impulso al Polo Turístico Papagayo, colocando las centrales telefónicas, agua potable y electricidad en el norte y el sur del polo de desarrollo turístico, y asfaltando el bulevar principal, para convertirlo un lugar atractivo donde invertir. Paralelamente, y gracias a los hallazgos de la Cuenta Satélite, y a la empresa privada, fue posible destinar recursos para reabrir el aeropuerto Daniel Oduber, e iniciar vuelos regulares internacionales.
La información generada por los indicadores económicos permitió ver que el turismo es más que solo campañas de promoción y mercadeo. El turismo comprende diseño de estrategia política, investigación, planificación, desarrollo de producto, implementación de acciones y seguimiento. El nuevo instrumento, sirvió para elaborar el plan nacional de turismo 2002-2012 y sus posteriores actualizaciones. A partir de ese momento se le dio al turismo su real dimensión dentro de la economía nacional cuando se llegó a establecer que generaba más ingreso de divisas para el país que la exportación de banano, piña y café juntos.
Las cuentas satélites sin duda exigen una delicada integración de los datos monetarios, sociales y físicos; cumplen un doble papel, como herramientas de análisis y como instrumentos de coordinación estadística y de Estado. Hoy igual que siempre, se debe recordar que turismo es más que promoción y mercadeo, y que implica un importante aspecto de diseño de estrategia de políticas, investigación, planificación y desarrollo. Las autoridades de turismo con estos recursos frescos tienen una bonita oportunidad para seguir llevando a Costa Rica por los senderos del crecimiento turístico inteligente.

Dr. Walter Niehaus Bonilla
Doctor derecho económico internacional
Ex ministro y ex embajador