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Martes 5 Abril, 2016

 El embargo económico nunca fue concebido para sacar a los Castro del poder

Cuba, Obama y los Castro

El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. contra Cuba desde hace 50 años, es el más largo en la historia de la humanidad. Las sanciones económicas han sido tradicionalmente una medida que los países han utilizado como respuesta a otras naciones por diferentes causas: no pago de deuda, causar daños a los intereses de los ciudadanos del país que impone las sanciones y en muchas ocasiones como solidaridad con los pueblos oprimidos por dictaduras, etc.
El 1° de enero de 1959 las luchas revolucionarias en Cuba contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista culminaron victoriosamente y llegó al poder el movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro.
La resuelta voluntad de las nuevas autoridades de actuar con plena independencia y de producir decisivos cambios económicos y sociales a favor de las grandes mayorías, constituyó el detonante que reactivó el histórico diferendo entre los dos países.
La respuesta de EE.UU. fue rápida y brutal desde el primer momento. Las sanciones encaminadas a doblegar a la Revolución se sucedieron vertiginosamente convirtiéndose en un bloqueo total y una guerra económica.
La aseveración de que el “embargo” era una herramienta para derrocar la dictadura es totalmente falsa; el embargo no se estableció para derrocar al régimen de los Castro.

El embargo económico nunca fue concebido para sacar a los Castro del poder, sino que fue la respuesta de EE.UU. en legítima defensa, contra las confiscaciones de empresas y propiedades de ciudadanos de EE.UU. en Cuba sin que estos recibieran compensación económica alguna.
La política de EE.UU. contra Cuba se ha caracterizado por un recrudecimiento de la dimensión extraterritorial del bloqueo. Se han fortalecido las sanciones y la persecución extraterritorial contra ciudadanos, instituciones y empresas de terceros países que establezcan o se propongan iniciar relaciones económicas, comerciales, financieras o científico-técnicas con Cuba.
Está claro que las afectaciones mayores se siguen concentrando en la prohibición de acceder al mercado de EE.UU. tanto para adquirir mercancías, como para comercializar productos tradicionales de exportación como el azúcar, el ron, el tabaco y el níquel; pero sobre todo, por la imposibilidad de exportar servicios, dada la cantidad de restricciones que impone el bloqueo, entre ellas las referidas a los viajes de los ciudadanos de EE.UU. a Cuba, las comunicaciones y la transportación aérea y marítima.
El mundo no ha dejado de oponerse cada vez más al bloqueo de EE.UU. contra Cuba, así lo muestran los resultados de las votaciones en la ONU que se realizan cada año desde 1992. En 2014, 188 países apoyaron la moción y solo EE.UU. e Israel votaron en contra y tres se abstuvieron.

Finalmente, esto supone un triunfo diplomático para la misión cubana, a pesar de que el gobierno de Obama, ha venido impulsando la flexibilización de las sanciones contra Cuba.

Luis Fernando Allen Forbes
Director Ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare