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Lunes 24 Diciembre, 2007

Cuba necesita un cambio


El 24 de octubre de 1945 nace la Organización de las Naciones Unidas con el propósito de mantener la paz y la seguridad internacional, convirtiéndose en uno de los foros más importantes a nivel mundial en la discusión y defensa de numerosos temas como los derechos humanos.
Tan solo tres años después, el 10 de diciembre de 1948, los estados miembros adoptan la Resolución de la Asamblea General 217 A (iii), en la que se aprueba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual viene a reivindicar la dignidad intrínseca de todas las personas sin ninguna distinción y reconoce los derechos humanos como valores universales, considerando que su desconocimiento y el menosprecio de ellos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia humana.
Sin embargo, 59 años después de esta Declaración, el caso más lamentable que se vive en nuestro continente es el de Cuba, donde los derechos fundamentales de sus más de 11 millones de habitantes son ignorados e irrespetados diariamente, incumpliéndose los compromisos establecidos en los 30 artículos que integran este texto internacional, tales como el derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la seguridad, a la libre circulación, a la propiedad, a la educación, a la salud, a elegir el territorio de residencia que implica entrar y salir libremente de su país de origen, a la libertad de opinión, de expresión, de pensamiento, de conciencia y de religión, a la libertad laboral y remuneración justa, entre otros.
Es importante señalar que Cuba fue uno de los 49 estados fundadores de la Organización de las Naciones Unidas y precursor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Aunque nunca se sabrá con certeza el número de víctimas del régimen de Fidel Castro, el Archivo Cuba indica que se considera que "al 31 de octubre de 2006, se estimaba que había 8.190 muertes entre ejecuciones y fusilamientos, asesinatos extrajudiciales, desaparecidos y muertos en prisión”, sin contar las 60 mil personas que han desaparecido en el Estrecho de la Florida, buscando libertad y respeto de sus derechos humanos. Como señala la ONU, “La lucha dista mucho de haber concluido.
Tenemos que reclamar la Declaración Universal de Derechos Humanos, apropiárnosla, pues tiene que ver tanto con nuestros derechos como con nuestras responsabilidades. Si bien es cierto que tenemos derecho a nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás y contribuir a lograr que los derechos humanos universales para todos lleguen a ser una realidad”.
Por eso, hace años que llegó el momento de solidarizarnos con un pueblo que ha sufrido los más graves abusos contra su libertad. Cuba está urgida de un cambio en el sistema de gobierno donde se les devuelvan y reconozcan a todos los habitantes de esa isla sus derechos fundamentales. La vida de todos los seres humanos tiene el mismo valor, es lamentable que miles de hombres, mujeres y niños cubanos mueran cada año buscando un sueño que les ha sido arrebatado sin ninguna justificación, su libertad.
Quienes vivimos en libertad y democracia no podemos ser egoístas y olvidarnos de aquellos que carecen de tan sagrados derechos.


Evita Arguedas Maklouf
Diputada