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¿Cuánto es justo pagar de IVA?

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Si nada cambia del anterior, el Gobierno está a las puertas de enviar a la Asamblea un proyecto de impuesto sobre el valor agregado (IVA) en las próximas semanas.
La intención es aumentar la recaudación estatal a través de aplicar el IVA en prácticamente todos los servicios (a excepción de los educativos y médicos) y además, incrementar la tarifa en el plazo de dos años del 13% a 15%.
La pregunta es si esta propuesta es “mucho” o “poco”.
Para tener una opinión informada, debemos comparar Costa Rica con el resto de países de Latinoamérica y veremos que estamos en un punto medio-bajo.
De acuerdo con VATlive, más IVA que en Costa Rica se paga en Argentina (23%), Chile (19%), Perú (18%), República Dominicana (18%), Brasil (17%), México (16%), Colombia (16%), e incluso Honduras (15%) o Nicaragua (15%).
En Costa Rica, estamos al mismo nivel que Bolivia y El Salvador, con un 13%.
Menos que en Costa Rica se paga en Venezuela, Guatemala y Ecuador (12%), Puerto Rico (11,5%, aunque en el corto plazo se va a aumentar), Paraguay (10%) y finalmente Panamá (7%).
También encontramos ejemplos más extremos, como en Hungría (27%) y todos los países del norte de Europa que cobran entre 24% y 25%.
Por otro lado, una diferencia de la inmensa mayoría de los países, es que en prácticamente todos se cobra el IVA en los servicios de forma generalizada.
De tal forma que es posible pensar que en Costa Rica hay bastante espacio para aumentar el IVA y cobrarlo en servicios.
No obstante, tenemos que tener claro que la pregunta clave es: Cuando se da un aumento de impuestos, ¿qué recibe el ciudadano de a pie por pagar más?
Dicho de otra forma, si me piden más impuestos, se supone que recibiré mejores servicios estatales, educativos, médicos, judiciales, infraestructura, etc. ¿Pero qué recibiremos en Costa Rica?
Nada. Ese aumento de impuestos no se destinará a inversión de ningún tipo, sino que tendrá como principal asignación pagar los salarios, pluses, anualidades, bonos, dedicaciones exclusivas y demás gollerías del sector público que además, de forma inverosímil, solicita que no se aumenten los impuestos con los que se pretenden pagar sus salarios.
Es decir, si no componemos el gasto estatal, el aumento de impuestos solo sirve para retrasar la caída en una espiral de aumento del déficit fiscal, que tiene implicaciones económicas y sociales muy serias, precisamente provocadas principalmente por la ineficiencia y gasto estatal.
Por tanto, resulta sorprendente que el presidente Solís señale que como las medidas para disminuir el gasto público toman unos 18 años en surtir efectos (afirmación que tiene importantísimos matices), entonces hay que centrarse en aumentar impuestos para salvarnos hasta que acabe su Gobierno.
Si esas medidas toman tanto tiempo, justamente toma más urgencia empezar a aplicarlas ya, en vez de heredarle esos 18 años de “espera” al pueblo de Costa Rica y al próximo Gobierno, que seguramente con igual cálculo político, se centrará en el corto plazo y que los que vengan después vean cómo arreglar el problema de fondo.

Rafael Luna
Abogado tributario
[email protected]

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