Arturo Jofré

Arturo Jofré

Enviar
Viernes 25 Enero, 2008

Cuando Nueva York atacó con éxito a la delincuencia

Arturo Jofré

¿Qué factores determinaron que la tasa de delincuencia bajara drásticamente en Nueva York en los años 90? Rudolph Giuliani, entonces alcalde de esa ciudad, se transformó en figura nacional gracias al éxito obtenido (ahora espera que Florida le dé el impulso inicial para llegar a la presidencia). ¿Podemos aprender de esa experiencia?
Hace un par de años apareció Freakonomics, un libro que me resistí a leer, a pesar de que uno de sus autores, Steven Levitt, es profesor de economía en la Universidad de Chicago y ha recibido importantes reconocimientos. Cuando The Economist lo citó como el mejor libro del año, me sumergí en sus insólitos hallazgos. Voy a centrarme en uno de ellos: las causas que llevaron a bajar la tasa de delitos en Estados Unidos, especialmente en Nueva York.
Los principales periódicos de Estados Unidos escribieron bastante sobre este tema. Se mencionó una gran cantidad de causas, pero los autores del libro encontraron que solo tres habían tenido un impacto efectivo y demostrable, además de la causa principal, la que nunca fue mencionada.
De acuerdo con los estudios, una baja en la tasa de desempleo del 1% provoca una caída de la tasa de delitos no violentos en similar porcentaje. La caída de los delitos que se inició a comienzos de los años 90 fue acompañada de una economía más robusta y una significativa caída del desempleo.
El aumento del número de policías es otro factor que ayuda. En Nueva York la policía creció en los años 90 en un 45%, tres veces más que la media nacional, estimándose que este crecimiento contribuyó en un 18% a la reducción de los delitos.
Sin embargo, uno de los factores que más impactaron fue el incremento del tiempo en prisión. Este solo factor, indican los autores, contribuyó en un tercio a la baja total de la tasa de criminalidad. Una legislación débil, aplicada con debilidad, es fatal.
Una conclusión insólita: el factor clave fueron las políticas de aborto que se aplicaron a partir de los años 70 después de un pronunciamiento de la Corte Suprema a raíz del famoso caso de la joven embarazada, drogadicta, pobre, sin educación, alcohólica, que había regalado ya a sus dos primeros hijos. Los estados con más alta tasa de abortos en los años 70, fueron los que tuvieron las más altas caídas en la tasa de delincuencia en los 90. Nueva York no fue la excepción. Estudios en Rumania, Australia y Canadá, van en esa línea. Sin embargo, como indican los autores, se puede considerar al aborto un crimen en sí mismo.
Utilizar al aborto para bajar las tasas de criminalidad es como apagar el fuego con el fuego. El efecto de políticas acertadas en el campo social es el camino: la adecuada educación sexual y de prevención en escuelas y colegios, las acciones para erradicar la pobreza, la ayuda efectiva a madres y familias en condiciones de peligro y el fortalecimiento de instituciones orientadas a la protección de la niñez. Si fallamos en eso, no hay camino.