Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 15 Octubre, 2009


De cal y de arena
Cuando la conciencia acusa

Habrá más de un factor con capacidad para desencadenar una ruptura del orden público en los próximos tiempos. Yo destaco dos: 1) Si se forma una extendida percepción de que las elecciones nacionales del 7 de febrero no fueron limpias. 2) Si hay incapacidad de las próximas autoridades gubernamentales para revertir las tendencias económicas y políticas que están profundizando la desigualdad en la distribución del producto de la riqueza y la pobreza.

Si el proceso electoral no sale bien librado y se repiten hechos como los que desataron la percepción de que las elecciones de 2006 tanto como el referéndum de 2007 sobre el TLC, se contaminaron e impidieron la expresión correcta de la voluntad del votante, la indignación del sector contestatario probablemente no encontraría barreras y se volcaría a las calles a exigir rendición de cuentas al Tribunal Supremo de Elecciones, como nunca antes se haya visto. El mensaje con que su presidente, Luis A. Sobrado, convocó el pasado día 7 a elecciones, entre líneas deja ver temor de no ganar la plena confianza del electorado. Se nota cuando él habla de la descalificación anticipada de la institucionalidad electoral sobre la base de mitos, de teorías conspirativas o de ideas preconcebidas que pongan en duda la transparencia e imparcialidad de la justa. Es claro que don Luis sabe que solo con hechos puede ganar el certificado de nitidez electoral y que sobre los cuestionamientos de las actuaciones del propio Tribunal en ocasión de los resultados de 2006 y de los incidentes habidos en el trámite del referéndum, de su parte no se dio la contundente demostración de que las actuaciones del TSE fueron inatacables, cosa necesaria para disipar las dudas. De lo que hagan los partidos políticos y de lo que haga o deje de hacer el TSE, depende que la espoleta se desprenda o no. Esto exige un refinado uso de sus atribuciones en obsequio a la nitidez del proceso y a la equilibrada participación de los actores. ¿Creerá que la renuncia del escrutinio de los votos en sede del Tribunal para dar por buenos los conteos de la junta receptora abonará la ruta de la confianza?

“Quien con leche se quema, hasta la cuajada sopla”. A la luz de la graciosa tolerancia del Tribunal Electoral ante las transgresiones habidas en este gobierno a las reglas de equidad, neutralidad y transparencia exigibles en toda consulta electoral, yo me confieso escéptico de su aptitud para velar con rigor sus potestades disciplinarias. El Lic. Sobrado exige ahora al gobierno respeto a la neutralidad y abstención de usar recursos públicos en pro de una candidatura. Se lo demanda a quien fue denunciado por Johnny Araya y por Fernando Berrocal por violar la neutralidad y meterse en política; a quien le jaló las orejas por favorecimiento político; al mismo personaje que va repartiendo favores de pueblo en pueblo con manifiesto alcance partidista y cuyo gobierno hizo torerías durante la tramitación del referéndum. ¿Qué hará el TSE con quien usó en política una avioneta de la Fuerza Pública bajo su mando? Don Luis Antonio: ahí le dejo ese puro para que se lo fume.