Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 30 Noviembre, 2015

Si las mujeres tuviesen el mismo acceso de los hombres al empleo, la pobreza disminuiría entre 1% y 14%

…desde Moncho

Cuando el rosa causa roncha

1915 -EL Secretario de Instrucción Pública Luis Felipe González Flores, preocupado por el “desbalance” entre el número de mujeres maestras y hombres maestros (75% mujeres) sale a la prensa a defender “la necesidad” de disminuir el porcentaje de las mujeres en la docencia porque, bajo su punto de vista, lo que explicaba la baja calidad de la educación costarricense es que la educación “está en manos de mujeres”…
Don Luis Felipe toma como primera medida, despedir a todas las mujeres casadas del Magisterio Nacional. En 1916 dicta la orden, que se cumple a pie juntillas.
Nunca ha sido fácil. Pero ninguna se detiene a lamer las heridas. Nuestra utopía se convierte en realidad, porque no hemos dejado de soñar.
Aparecieron las voces de hombres, también mujeres (no nos debe extrañar), que han mostrado el enojo por la decisión del BCR de abrir establecimientos atendidos exclusivamente por mujeres, para mujeres.
No logro descifrar qué les molesta más: que haya una atención personalizada para mujeres con interés en financiamiento para producir riqueza, o que las tiendas tengan color “palo rosa”.
1999 - El Presidente de la República Dr. Miguel Ángel Rodríguez emite un decreto (27913-S) que sacude las entrañas del patriarcado criollo. Todas las mujeres podíamos recurrir a la salpingectomia. Los hospitales públicos no podían negar el procedimiento. Solo es necesario cumplir un requisito: ser mayor de edad.
Antes del decreto solo se avalaba en casos terapéuticos, por cuadros extremos de pobreza (¿?) y evaluados por un consejo de médicos, (siempre hombres).
Además, las mujeres deberían someterse con el consentimiento, por escrito, del esposo. Hay que entender la irritación de entonces, pues los hombres perdían control sobre nuestros cuerpos.
Cada conquista de las mujeres para lograr la equidad —sea el voto, el derecho a esterilizarse, a educarse, a ser sujeto de crédito, a ocupar cargos de elección popular— provoca una reacción injustificada en un sector de los hombres, que muestran su furia, o usan la chota, para desacreditar o poner en duda el derecho obtenido. ¿Por qué el enojo con el BCR? ¿Cuánta testosterona menos producirán por esta decisión?
Un estudio de Cepal, difundido por Alicia Barcena, secretaria ejecutiva, concluyó que si las mujeres tuviesen el mismo acceso de los hombres al empleo, la pobreza disminuiría entre 1% a 14%.
Las mujeres se acercarán, ahora, al crédito de manera más amigable, más sencilla, para iniciar emprendimientos que generarán empleo, riqueza, y mejorará la vida de toda la sociedad.
Mónica Segnini, directiva del BCR, posteó en su muro de FB una historia contada por Alejandra Mora, ministra de la Condición de la Mujer: Un grupo de mujeres capacitadas por el Inamu debía escoger el color para un uniforme. Escogieron rosado. Pensaron que esas mujeres repetían estereotipos, que la capacitación no había sido eficaz. Una de las jugadoras levantó la mano y dijo: “Hemos dejado que nos quiten muchas cosas, que no nos quiten también nuestro color favorito”.