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Viernes 27 Julio, 2012

Cuando el Mercado de Valores crece a costa de intenciones

Como es de costumbre, observando el jueves en la mañana los índices bursátiles de las principales Bolsas de Valores del mundo y leyendo las noticias de lo sucedido en las bolsas asiáticas, nos llevamos una gran sorpresa al ver que los índices de Estados Unidos se encontraban, ayer, arriba en más de un 1,10%, después de estrepitosos cuatro días de corrección en los mercados bien fundamentados.
Subrayamos bien fundamentados, debido a que en los últimos reportes económicos de Estados Unidos se muestra solamente una desaceleración en la economía; por mencionar algunos, una tasa de desempleo sin mejora, la falta de compradores en el mercado de bienes raíces y una caída en las órdenes de productos.
En China, las órdenes industriales crecen a un menor ritmo y los bancos hacen lo posible para mantener tasas de interés atractivas para el público.
Empresas en Estados Unidos como Hewlett Packard, Morgan Stanley, Citigroup, Research in Motion; y grandes empresas europeas globales como Deutsche Bank, Peugeot y Alcatel han anunciado recortes de miles de empleos en sus planillas.
No dejemos de lado también los funestos reportes trimestrales de las empresas de Estados Unidos, sin alcanzar los números esperados, ventas bajas y proponiendo pronósticos negativos al cierre del año.
Noticias como estas son bombardeadas por los tabloides a diario, presionando en las Bolsas de Valores a través del mundo. Los inversionistas corren a poner su dinero en Oro, llevándolo a más de $1.600 dólares la onza.
Ahora bien, dejando claro el panorama actual, que es desalentador, a partir de las primeras semanas de junio, los mercados bursátiles han entrado en una montaña rusa, formando un patrón bandera, término que muchos analistas técnicos conocerán con vehemencia.
Lo curioso es que la resistencia de este patrón ha sido formada a raíz de expectativas. Se anuncia que el Fondo Monetario Internacional se reunirá para dar recomendaciones de austeridad a los países de la Unión Europea y el simple hecho de la intención hace que el mundo entero olvide los reportes negativos y empieza el frenesí de compra, elevando los índices bursátiles.
La intención no pasa a más, los precios vuelven a caer, se anuncia nuevamente una intención benévola y se repite el ciclo. El día de ayer, el índice del Dow Jones creció un poco más de 250 puntos, y bastó simplemente con los comentarios del Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, al mostrar sus intenciones de salvar la Zona Euro del colapso.
Este patrón no es sostenible, las bolsas de valores deben dejar de lado las ilusiones y reaccionar con hechos evidentes, mostrando precios reales de mercado. Se necesita una corrección sustancial y saludable, como sucedió en 2008. De lo contrario, esto continuará en niveles de precios elevados por varios meses, mayores déficits y cuando no haya más balas que disparar en el arma, el golpe será mayor.

Oscar Madrigal Núñez
Mariano Moya Alfaro
Inversionistas